Nación

Llega la hora cero para la certificación de EU en la lucha antidrogas


Washington-A sólo horas de que el gobierno de Estados Unidos debe emitir las clasificaciones anuales de cómo se desempeñaron sus socios en la lucha antidrogas y que luego deben ser sometidas para la aprobación del Congreso, los funcionarios de distintas agencias mantienen posiciones diametralmente opuestas con respecto a su principal vecino, México.
En lo que se ha vuelto un espectáculo redundante y a veces sórdido, año tras año el Departamento de Estado recomienda que el gobierno mexicano reciba una nota de aprobación, los técnicos de la DEA y de los servicios de inteligencia echan el grito al cielo.
Algunos lo califican de comedia, otros lo denuncian como una gestión unilateral que injuria el orgullo y la soberanía nacional de países amigos que se sienten que son tratados como súbditos de una colonia romana.
Por su parte, los congresistas republicanos que aún mantienen la mayoría se sienten felices porque lo que más quieren es dejar mal parado al presidente William Jefferson Clinton ya que no pudieron enjuiciarlo por perjurio y obstrucción a la justicia.
Bastaba que durante su reciente viaje a México Clinton casi aseguró a su homólogo, Ernesto Zedillo, que la Casa Blanca premiaría su colaboración con un "sí" a la certificación, para que el Congreso considere responder con un sonoro "no".
Países involucrados en la producción o el traspaso del narcotráfico como Bolivia, Colombia, Panamá y Perú no tienen nada de temer de esta amarga polémica porque parece que han cumplido con todos, o casi todos, los requisitos de un socio leal en la lucha antidrogas. Entonces pareciera que México cumple el papel de chivo expiatorio.
Este año quizás como nunca antes la delicada situación de la "certificación" había sido objeto de tanta controversia como lo fue ante una audiencia senatorial ayer en la que el jefe del caucus Antinarcóticos del Senado, el republicano Charles Grassley, y la demócrata Dianne Feinstein, expresaron duras críticas a la cooperación mexicana con Estados Unidos, pero no informaron si intentarán rechazar una decisión presidencial de otorgar una certificación a México. La tentativa de bloquear una decisión favorable para México podría quedar en manos del poderoso presidente del Comité de Relaciones Exteriores, Jesse Helms, un consistente crítico del gobierno mexicano.
La defensa de México ante el Comité estuvo en manos de Randy Beers, el secretario de Estado adjunto para asuntos de narcotráfico y seguridad, y el zar antidrogas de la Casa Blanca, el general en retiro Barry McCaffrey, que sostuvieron que "a pesar de que el desempeño de Mexico contra las drogas "no es perfecto", ese gobierno ha dado pasos concretos y está cooperando".
Para apoyar su argumento, Beers presentó a los senadores una carta de la procuradora general, Janet Reno, en la que también argumentaba a favor de continuar la cooperación con el país vecino, justificando así, de forma implícita, una decisión a favor de la certificación de México.
En tanto, el director de la agencia antidrogas (DEA), Thomas Constantine afirmó ante el Comité que el nivel de la corrupción en México es mayor al que jamás ha visto durante su carrera de casi cuatro décadas en seguridad pública.
Además, apuntó que los carteles mexicanos han incrementado dramáticamente su penetración a Estados Unidos durante los últimos cuatro años.
Por su parte, McCaffrey, insistió que había recomendado a la secretaria de Estado Madeleine Albright la plena certificación de la cooperación de México con Estados Unidos por el esfuerzo hecho por el gobierno de Zedillo, aunque reconoció que aún quedaba mucho por hacer.
"En mi opinión personal, si deseamos preocuparnos del interés egoísta de Estados Unidos, deberemos trabajar conjuntamente con México durante los próximos 15 años", declaró el general retirado al responder a una pregunta si Estados Unidos debería seguir trabajando con el gobierno mexicano.
Sin embargo, varios senadores no aceptaron ese argumento, y hasta fue implícitamente rechazado por Constantine, quien dijo desear evitar el debate sobre la certificación en sí, afirmando que el poder de los cárteles de droga mexicanos había crecido de forma "geométrica" durante los últimos cuatro años y que su penetración de Estados Unidos durante ese periodo se había "incrementado dramáticamente".
La senadora Feinstein de California, que recientemente había hecho gestos conciliatorios hacia México en el tema de las drogas, fue agresivamente crítica ante lo que calificó como "el fracaso de México para extraditar narcotraficantes, detener a más capos y abordar los temas de la corrupción", y, por otro lado, los argumentos débiles a favor de la certificación de México presentados por el gobierno de Clinton.
"Sobre la base de la evidencia que he podido recaudar, la imagen no es alentadora", comentó.


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101 años de Panamá América

 
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