Los siete niños de Casa Hogar Trisker regresaron a Chiriquí con una sonrisa de oreja a oreja. Estaban muy contentos porque la vida les dio la oportunidad de representar a su país y llevar el folclore a Carolina del Norte en Estados Unidos.
Ornelio Ábrego, de 10 años; Ashly Casasola, de 12; Estefay Ostía, de 12; José Luis Araúz, de 11; Fermina Rodríguez, de 16; Milagros Bejerano, de 12, y Oscar Jiménez, de 13 años, demostraron sus talentos al bailar El Punto, La Danesa y Viva Panamá.
Recibieron muchas felicitaciones, trajeron los aplausos grabados en sus mentes y les reconocieron el trabajo que hicieron. Fue una experiencia inolvidable para su corta edad, pues ahora conocen a niños de África, China y de otras partes del mundo, que proceden de hogares similares.
Ornelio Ábrego estaba muy contento porque bailó y tocó el tambor de su país; “cuando canté Viva Panamá, sentía que el corazón me hacía boon boon y se me iba a salir y me di cuenta cuánto vale mi país”, comentó.