CADA AÑO cuando el río crece, Berta Alicia Sánchez debe tomar a sus tres hijos y salir hacia la "escuelita" dejando todo, con la esperanza que la furia de las aguas no destruya su pequeña casa de madera y zinc.
"Todo tenemos que dejarlos y correr por que me da mucho miedo", indica Berta quien desde la cerca de la casa, ubicada en el Bajo de Mastranto en La Chorrera, observaba como el nivel del río no descendía. Esta es la segunda vez que a causa de las lluvias y el río debe abandonar su residencia añadiendo que la noche del miércoles demoro más en regresar debido a que no había electricidad y era peligroso andar en medio del agua y el lodo.
En el Bajo de Mastranto, un área en donde existen muchas casas cerca del río, el nivel del agua llegaba a la rodilla, aseguraron los pobladores.
Edgar Miranda y un amigo debieron ser rescatados por sus vecinos con ayuda de una soga, luego que quedaran atrapados en su casa, ubicada en el sector de Mastranto final en La Chorrera.
Miranda dijo que se encontraba con un amigo recogiendo un zinc, cuando la lluvia comenzó a caer y en cuestión de tiempo todo quedó hecho un mar, siendo imposible cruzar por el tronco de un árbol que es usado como puente.
Su madre Herminia De Gracia indicó que nadie esperaba una lluvia con tanta intensidad añadiendo que nadie podía salir de la casa al estar todo lleno de agua.
La casa de Herminia se ubica en el punto donde una quebrada forma un recodo y aunque anteriormente el Sistema Nacional de Protección Civil (SINAPROC) le advirtió que era peligros continuar viviendo allí, asegura no tiene otro lugar para ir.
Culpó del problema a las personas que arrojan basura n el cauce de la quebrada y a varias alcantarilladas que están obstruidas.
Herminia dijo que en los siete años que tiene de vivir en el lugar ha pasado en tres ocasiones un susto similar añadiendo que a la fecha no había recibido ningún tipo de ayuda de las autoridades locales.
Ayer, hizo exactamente un año que varias viviendas en el sector de Mastranto Final resultaron afectadas por las lluvias y en donde el 75% de las familias perdieron gran parte de sus enseres.
Hace tres años Elvira Ríos fue obligada a mudar su casa hacia un punto más alto en el sector de Mastranto Final y evitar perder nuevamente todos sus enseres a consecuencia de una inundación, aunque volvió a batallar con el agua y el lodo que entraban a su casa.
Con ayuda de sus hijos intentaba mantener alzados la mayor parte de los enseres, no obstante gran parte de la ropa se mojo al igual que el colchón de una de las camas.
Agrega que al igual que sus vecinos, todos luchaban en medio de la oscuridad para mantenerse a salvo.
Maritza Muñoz intentaba mantener a salvo a sus seis hijos y al mismo tiempo evitar que el agua entrara a la casa, desviando la corriente con piedras y otros objetos.
Ayer se dedicó a lavar parte de la ropa que resulto enlodada con la esperanza de que el sol saliera y poder también secar los colchones que se encontraban húmedos dentro de la casa.
Lluvias causan estragos en viviendas de pobres
Las personas ms afectadas fueron aquellas que viven en zonas inundables, cerca de los ros.