Nación

Los esclavos de hoy

Según el último censo, en la ciudad de Panamá existen más de 1,500 indigentes.


ACOSTADO Debajo de un puente, como si se encontrara en la comodidad de su hogar, "José Peralta" apretaba sus manos y pensaba en lo difícil que sería recolectar dinero para su amo: la droga, del cual el es fiel esclavo desde hace muchos años.
Desde una distancia prudencial empezó su amargo relato: "tengo 39 años y nací en la ciudad, en el área de Panamá Viejo.}
Las cosas no eran fáciles, pero mis padres siempre me ayudaban, hasta que un día en una fiesta probé la piedra", explicó. "Vi cómo muchos se olvidaban de sus problemas y eran felices, por lo que también decidí ser parte de su mundo", contaba.
Según Peralta todo marchaba bien hasta que un día su amo lo obligó a robar, provocando que se separara de su familia y se quedara sirviéndole solo a él.
"Han pasado quince años desde que soy su más fiel esclavo, y ya no quiero seguir siéndolo, sin embargo, solo no puedo contra él", reconoció Peralta.
Como Peralta hay muchos más en la ciudad capital. Lo cierto es que nuestra sociedad se enfrenta a un peligroso problema: el abuso de las drogas.
Este problema ya no sólo es de adultos, porque cada día caen más niños y jóvenes, independientemente de la religión, posición social o sexo.
En pleno siglo XXI, existen más de 27 millones de personas que sobreviven en auténticas situaciones de esclavitud.
"Ya nadie es completamente libre", parodiando a Hegel, pero algunos lo son infinitamente menos que otros.
Hoy existen más personas viviendo en condiciones inhumanas que en cualquier otro momento de la historia. Algunos estudios de la Unión Europea indican que 200 millones de personas viven en servidumbre forzada por la droga y en Panamá no está muy lejos de esta realidad.
José Peralta era un joven normal con sueños y metas que se quedaron atrás al conocer el mundo de las drogas, del cual no ha podido salir.
Nació el 9 de enero de 1965. Al conversar con Panamá América señaló que por más que ha intentado salir de este mundo no ha podido, porque no es fácil.
Peralta vivía en Panamá Viejo junto a su madre Dominga Masiel hasta la edad de 18 años, cuando en una fiesta le ofrecieron la tan conocida piedra, afirmó con mucho recelo.
Explicó que a pesar de haber estado en cuatro Centros de Rehabilitación de la ciudad capital todavía no ha podido dejar este mundo del cual ya quiere salir, añadió.
Muchos piensan que los conocidos piedreros no trabajan. Pero es un error pensar esto, ya que sí lo hacen y son los "esclavos de hoy".
Trabajan de manera incansable; recogiendo latas y botellas, botando basura de la cual muchas veces se alimentan para entregar el dinero recolectado a su amo, jefe o como mejor les parezca llamar a la tan conocida droga. Peralta trabaja de noche y duerme unas cuantas horas para seguir trabajando para su patrón. Con ojos vidriosos señaló: "voy solo contra el mundo".
Actualmente los indigentes son tratados por organizaciones no gubernamentales e iglesias. La iglesia Ejército de Dios atiende al mes a más 300 indigentes, sometiéndolos a un tratamiento de rehabilitación de 10 meses.


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181406
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América