Hay un lugar en la ciudad de Panamá donde parece ser verano.
La brisa fresca acoge cómodamente a los visitantes del edificio de la Cancillería. Pero qué hizo que este caluroso sitio se transformara en uno de los más frescos.
Nada más y nada menos que se colocaron dos abanicos, los más grandes que hay en la ciudad de Panamá, para ventilar la estructura.