Desde los albores de la vida republicana se han planteado políticas para tratar los asuntos de los pueblos indígenas de Panamá. Para este propósito se han creado instituciones que respondan con mayor eficiencia en la solución de la problemática de los grupos indígenas. La institución más antigua que recuerdo es la Política Indigenista que funciona en el Ministerio de Gobierno y Justicia. En los últimos años se han creado algunas como: Coordinación Técnica para la Ejecucicón de los Programas Especiales en las Areas Indígenas, bajo el Decreto No. 94 de 25 de mayo de 1998, en el Ministerio de Educación, Coordinación de Asuntos Indígenas en el Ministerio de la Juventud... y ahora se habla del Consejo General de Desarrollo de los Pueblos Indígenas.
Estas instituciones hasta ahora han sido inoperantes, no han respondido a las expectativas y a las necesidades de las comunidades, y ello se debe al hecho de que no poseen lineamientos ni las estrategias coherentes y lógicas con las realidades sociales más sentidas de los sectores indígenas. Las instituciones que se han creado para estar al servicio de los indígenas, no tienen autonomía, ni presupuesto para su funcionamiento y mucho menos para atender sus necesidades.
La Política Indigenista del Ministerio de Gobierno y Justicia, desde sus años de creación, siempre ha estado dirigida por un político partidista, que no conoce la idiosincrasia, las necesidades y realidades sociales de los indígenas. Los beneficios los han recibido quienes no son indígenas, gracias a esta institución han estudiado y se han hecho "expertos en asuntos indígenas". Pues, no se conoce su aporte real al desarrollo de los pueblos indígenas, solamente se ha utilizado para ubicar en un puesto a un miembro de un partido político en el poder.
Por otro lado, la Coordinación Técnica para la Ejecución de los Programas Especiales en las Areas Indígenas, no ha cumplido con los objetivos para los cuales ha sido creado. Entre sus objetivos está la de "Desarrollar e implementar la Educación Bilingüe Intercultural, incorporar al Plan de Modernización... los planes y programas educativos, establecer los planes y programas de Educación bilingüe, entre otros". Sus objetivos son muy ambiciosos, tiene la intencionalidad de mejorar la calidad de la enseñanza y la calidad de vida de los indígenas. Sin embargo, hasta el sol de hoy, no ha funcionado como debe ser por falta de un presupuesto, para investigar, implementar, formar recursos humanos, editar textos y materiales, supervisar las acciones y metas concretas. A esta Unidad Técnica no se le conoce sus acciones, actividades, ni programas educativos concretos, sus integrantes alegan no tener un apoyo financiero, para llevar adelante sus gestiones en beneficio de las comunidades indígenas. Por lo tanto, se limitan trabajar en oficinas refrigeradas, sin consultar y buscar consenso entre quienes deben aportar conocimientos y experiencias. El éxito del programa de educación bilingüe intercultural, depende de la participación directa de las comunidades y los docentes que conocen su entorno social.
En el Ministerio de la Juventud existe la Coordinación de Asuntos Indígenas, con la idea de apoyar programas en bienestar de la Mujer, la Juventud y la Niñez. Tampoco cuenta con el apoyo financiero y una dirección independiente para proyectar sus tareas y actividades. Es otra institución que debería jugar un rol protagónico en el desarrollo y rescate de los valores socioculturales de los pueblos indígenas.
Hoy el gobierno habla de Consejo General de Desarrollo de los Pueblos Indígenas, su objetivo es atacar la pobreza y la extrema pobreza, mal social que se agudiza y se arraiga entre los indígenas. El pueblo escucha con recelo la propuesta, pero los político allegados al gobierno la ven con buenos ojos, porque les representa la oportunidad de ocupar un alto puesto en el gobierno. Los indígenas panameños esperan que no sea una institución más, que tenga alma y espíritu, para funcionar y trabajar en bienestar de los más necesitados de la sociedad nacional. Se espera que trabaje con mucha sensibilidad social, con la idea de elevar el nivel de vida de quienes ayer fueron dueños, luego quienes la historia los marginó y los desposeyó de los bienes materiales.
Al analizar las perspectivas políticas de los gobiernos que han estado en el poder, podemos percatarnos que se ha hablado de los indígenas en diferentes lenguajes y ninguna institución ha aterrizado con pie firme en la solución de los problemas de los humildes panameños.
El Consejo General de Desarrollo de los Pueblos Indígenas, si no se proyecta como una institución autónoma, con un presupuesto acorde a las necesidades de ellos, correrá el riesgo de ser otra institución inoperante y sus objetivos quedarán en letra muerta. De lo contrario, la institución terminará pidiendo migajas y limosnas, como ha ocurrido con las instituciones que hemos mencionado anteriormente. Al frente de las instituciones deberían estar los profesionales indígenas que cuentan con una capacidad para adminsitrar y orientar las estrategias y dar respuestas a las necesidades reales de las comunidades. Ya que ellos conocen en carne propia las angustias de sus comunidades, ellos son los expertos. Esto quiere decir, que hay que incorporar a la institución a todos los profesionales de las diferentes etnias existentes, evitando al máximo hacer nombramientos de carácter político. Es necesaria convocar a nuestros hombres y mujeres capaces de llevar adelante un trabajo intermultidisplinado, en pos de cumplir con los objetivos de bajar el nivel de la pobreza entre los sectores indígenas.