Nación

Los múltiples rostros de Julissa Ortega

El apodo de "Chucky", el muñeco diabólico, tal vez dice mucho de su personalidad.


Tras la figura de Julissa Ortega, principal sospechosa del rapto de la menor Mónica Serrano, se han tejido muchas historias. Se le vincula a acciones violentas, a la retención de una adolescente, una vida íntima desordenada y se le ha apodado con el nombre de "Chucky", un muñeco diabólico. Sin embargo, su vida privada la muestra como una joven alegre que se ganaba la vida cuidando niños y sacaba tiempo para atender a sus hermanos.
Las diferentes versiones que ha dado Julissa a las autoridades sobre la suerte de Mónica Serrano motivan especulaciones sobre su posible mitomanía, y parecen negar que una persona con esas características haya tenido a su cargo el cuidado de niños.
Pero lo más sorprendente es que Julissa era el soporte de su madre en la atención de dos de sus tres hermanos: uno de cinco años y otra de 17 con parálisis cerebral por problemas de nacimiento.
En Nuevo Arraiján, donde vivió hasta agosto del año pasado, mantuvo buena relación con sus vecinos, y tenía muchas amistades. El Panamá América conversó con sus familiares quienes se refieren a la Julissa que convivió con ellos. Sus actividades y sentimientos aseguran una imagen muy diferente a la de una raptora de niños.
El Panamá América intentó dialogar con algunos vecinos, pero se negaron a hablar al respecto, aunque durante el tiempo de la entrevista varios de ellos visitaron la vivienda y saludaron a las jóvenes.
Julissa Ortega es la mayor de cuatro hermanos. Realizó sus estudios primarios en la Escuela Roberto F. Chiari y cumplió la educación básica en el Primer Ciclo Nuevo Arraiján, donde estudió hasta primer año.
Julissa no finalizó sus estudios secundarios, ni tenía un trabajo formal. Se crió gracias al esfuerzo de su madre. Los primeros años de su infancia los pasó en Río Abajo, hasta que se trasladaron a Loma Bonita y de allí a Nuevo Arraiján.
Según otros informes recabados en Nuevo Arraiján, la descripción de Julissa Ortega encaja con la de una joven sin metas, objetivos, sin deseos de estudiar, de constantes cambios en su forma de vestir, en el color de su cabello, con una imperante necesidad de divertirse, de salir a lugares donde pudiera entretenerse.
Para sus familiares es una joven confiada, con falta de malicia, con una hiperactividad en su conducta diagnosticada a los cinco años, cuya locura se traducía en escuchar música de Sandra Sandoval a todo volumen, bailar, mantener limpia su casa y despreocupada de aspectos vitales como su educación.
Pero para su hermana Vivian, estas características se traducen en una personalidad bondadosa, cariñosa, comunicativa, innovadora, amante de las fiestas y, sobre todo, muy amorosa con los niños.
De acuerdo a Vivian, a los vecinos se les hace difícil creer que ella raptó a Mónica porque "ella con qué chiquillo no andaba y a ninguno se llevó". Julissa salía mucho y nadie sabía a dónde. Tenía muchas amistades; era conocida, le gustaba hablar mucho y tenía buena relación con los vecinos, asegura.
Su madre, María Esther Ortega, la ve como la hija en quien se apoyó para el cuidado de su hermana con parálisis y del pequeño, pero cree que las malas influencias hicieron que se marchara del hogar. "Si le digo que es mala, miento, porque ella si alguien llegaba y no había comido, le daba su comida. Aunque me pusiera brava le daba la comida. Si alguien le decía que no tenía para darle leche a un niño trataba de conseguirla y si no podía me pedía a mí", asegura.
Según sus familiares, Julissa cuidó a niños de la comunidad. Hasta agosto del año pasado se dedicó a sus hermanos hasta que se fue con una amiga. Si me preguntan información por ella yo puedo dar las buenas, pero las malas no sé porque no estaba con ella; son sus amigas las que estaban con ella o quizás no sepan nada porque sólo salían a divertirse, asegura la Sra. María Esther. "Yo le advertí, tú sales de aquí, pero eres dueña de lo que tú hagas en la calle. Las amistades a veces son malas y si andas con alguien así te puedes ver involucrada en un problema".
Antes que la detuvieran, Julissa visitó a su madre en dos ocasiones. La primera fue una noche cuando se presentó con una amiga y una lavadora para que la vendieran, a lo cual se negó la Sra. Ortega y le advirtió a Julissa y a sus amigos que podían quedar presos. La segunda vez fue el sábado de carnaval que le pidió un dinero y se fue al salón de belleza para arreglarse el cabello.
Su madre relata que primero se fue a vivir con unas amigas y luego con su novio, y después de una discusión con la familia de éste retornó a casa de una de sus amigas que se la llevó de Nuevo Arraiján.
Julissa fue sometida ayer a una intensa evaluación psiquiátrica. En el pasado fue atendida en el Hospital del Niño por problemas de conducta. Cuenta su madre que cuando tenía cinco años la atendieron en ese centro y le dijeron que era hiperactiva. Sobre su conducta cuando niña, la madre advirtió que Julissa tenía una facilidad para decir mentiras, motivo por el que empezó a sospechar que mentía sin demora, sin dudar.
La directora del Departamento de Salud Mental del Hospital del Niño, la Dra. Nilda Santamaría, dijo que no existía el expediente de la joven porque ella acudió hace 15 años y el hospital cuando los pacientes no se mantienen activos y pasan la mayoría de edad elimina los expedientes. "Los expedientes no se guardan tanto tiempo", dijo la doctora.
La madre de Julissa cree que la amenazan y por eso dice cosas que no le convienen. "Ella me dijo allí delante de la fiscal: Mamá, tú no sabes la presión que yo he vivido. Está la vida tuya y la de mis hermanos. ¿Habrá una persona que me la amenaza, estará encubriendo a alguien?, se pregunta la madre.
Sobre la angustia que viven los padres de Mónica dijo que entiende su dolor porque si su hija ya es adulta y ella sufre, cómo si Mónica es una bebé. Aunque soy su madre no le voy a tapar nada porque si ella tiene que ver algo en ese asunto y tiene que pasarse 15 ó 20 años encerrada que se quede, pero no vale una injusticia


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113281
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América