Nación

Los panameños sí leemos


¿Cuánto leemos los panameños? Pregunta difícil, máxime cuando se intenta alguna búsqueda que rinda resultados sobre preferencias y tendencias.
Hasta la fecha lo único que hay son espacios en internet de algunas librerías como Exedra Books en donde los asiduos lectores ingresan para votar por la categoría predilecta.
Los mayores resultados se reflejan en las novelas con un porcentaje de 58%, luego los libros de filosofía con 12%, esoterismo 11%, historia 7%, poesía 6% y 2% para libros de religión y política.
Entre los libros más vendidos se encuentran El Alquimista, El Peregrino y A Orillas del Río Piedra, del autor brasileño Paulo Coelho.
Le siguen La Ciudad de las Bestias, de Isabel Allende; Roberto por el Buen Camino, de la autora Rose Marie Tapia; Pompeya y 200 modelos de currículo.
Mientras que de autores panameños están los 100 años de Panamá; Grandes familias de Panamá Volumen II; Luciérnagas del Sol; Género, Discriminación Racial y Legislación en Panamá de la autora Mariblanca Staff Wilson; La Calle del Espanto, de Richard Brooks.
Algunas librerías sugieren a sus compradores libros como el Diario de Ana Frank, Las Palmeras Salvajes, El Arte de la Guerra, Mahabharata, Cántico de las Criaturas, Libro del Consuelo Divino, Piel de Cielo, Cuando fuimos Huérfanos, La Novia de Matesse, Trainspotting y Bestiario.
La presidenta de la Cámara Panameña del Libro, Priscilla Delgado, después de las dos ferias del libro celebradas en Panamá, afirma que "sí leemos".
El último de estos eventos fue visitado por alrededor de 60,000 personas (35% más que en la primera) y las ventas estuvieron por el orden de B/. 750,000.
Delgado define la lectura de los panameños como "light", no buscan temas profundos, sino los libros de moda. De un 10% a 15% de la población lee al menos un libro al año.
En el mes de agosto de este año se registraron 1,708 consultas a libros panameños; 1,356 libros extranjeros; 11,323 periódicos; 572 revistas panameñas y 175 extranjeras, en la Biblioteca Nacional Ernesto J. Castillero.
Los educadores panameños han formado por años un gremio temido por los gobernantes de turno, ellos tomaban y ganaban las luchas populares. Ahora, luego de muchos años, según la profesora Olivia Mosquera, directora del Magisterio Panameño Unido, los han convencido de que no sirven y se han convertido en "buscadores de títulos" que les ayuden a escalar en su carrera.
De acuerdo con la dirigente, eso unido a la politización de los nombramientos, ha contribuido con la baja en la calidad de la educación por la mala selección del personal.
Luis López, secretario general de la Federación de Asociaciones de Educadores de Panamá, deplora la masificación de la profesión. Manifestó que muchas personas estudian pedagogía sin tener la vocación ni el perfil de un docente. Sólo desean una de las cientos de plazas que el MEDUC abre a concurso cada año.
Ricardo Valencia, de la Asociación de Maestros Independientes Auténticos, también reconoce que no existe la misma vocación de antes, pero en la actualidad los educadores se preparan más. Lo que no los acompaña son las infraestructuras y la falta de materiales para trabajar.
El ministro de Educación por su parte, se ha comprometido a sanear el proceso de selección de los docentes. En entrevista con El Panamá América dijo que ningún educador en este país deberá buscar en un dirigente político, gremial o del gobierno, una recomendación para ser nombrado o trasladado. Su única carta de recomendación serán sus antecedentes laborales.


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167671
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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