La crisis de seguridad alrededor del vertedero de Cerro Patacón parece incontrolable, luego que varios pepenadores provocaran un fuego en el área de reciclaje de llantas usadas.
La madrugada del domingo, exactamente a la 1:00 a.m., un grupo minúsculo de pepenadores trataba de sacar los delgados hilos de cobre de viejos neumáticos, su herramienta: el fuego. El trabajito se les salió de las manos y la candela empezó a deslizarse velozmente por el pasto seco.

Inmediatamente, una llamada telefónica alertó a los bomberos que hace dos semanas curtieron sus pieles sofocando el incendio que se registró a un kilómetro del nuevo siniestro.
Pero más allá de las múltiples horas requeridas para controlarlo y la media docena de vehículos de extinción que utilizaron los bomberos por más de 12 horas, el nuevo episodio deja en evidencia la falta de seguridad en el relleno, que durante dos semanas provocó una crisis sanitaria y ambiental en la capital panameña.

Para la ambientalista Raisa Banfield, el hecho de depositar todo los desechos en un solo sitio es un problema complejo al que hay que buscarle pronta solución. “Hay mucha vulnerabilidad en el tema de seguridad, de salud y ambiental, simplemente por la disposición de depositar todo los desechos en un lugar que ya ha llegado a su máxima capacidad”, acotó Banfield, quien culpa a las autoridades por no saber manejar el vertedero como un relleno sanitario. “No hay la fiscalización ni penalización por parte de las autoridades como corresponde... Hay una serie de vacíos y deficiencias que van a generar estos incendios y crisis sanitarias”.
Por su parte, Enrique Ho, administrador de la Autoridad de Aseo Urbano y Domiciliario, señaló que la seguridad en el sector será reforzada luego de este incidente. “No puede ser posible que se den dos incendios en Cerro Patacón, se va reforzar el tema de seguridad en el área”.
A pesar de que existen 7 cláusulas establecidas en el contrato que obligan a Urbalia a garantizar la seguridad en Patacón y sus alrededores, se siguen repitiendo los fuegos. En el caso de los orates, el contrato señala que estos sujetos deben estar debidamente identificados con carnés expedidos por la concesionaria. Ante la posibilidad de que hayan sido los pepenadores quienes, presuntamente, provocaron este incidente, Ho manifestó: “Sabemos que este es el medio de vida de los pepenadores, pero habrá que tomar acciones contundentes para regular esta actividad, porque no podemos permitir que se ponga en riesgo la salud de las personas”.
El contrato entre Urbalia y el Estado panameño dice, además, que el operador deberá velar por la seguridad del área y asegurarse de que las personas en la carretera no tengan acceso a las áreas de disposición, lugares donde está el equipo y el tratamiento de lixiviados y sus facilidades. Aparentemente, los vagabundos hicieron caso omiso al funcionario de seguridad del sitio.