Los cuerpos de las tres personas ejecutadas en Paso Canoa correspondían a jóvenes que vivían en la provincia de Chiriquí y estaban vinculados al transporte de carga.
Desde ayer, muy temprano, familiares reconocieron a José Valdez Concepción, de 23 años, quien había desaparecido desde el pasado domingo, día en que dijo que se encontraría con algunos amigos en Paso Canoa.
Luego se identificó a Gabriel Hernández Núñez, de 35 años, y por último se confirmó la muerte de Héctor Zorrilla Saldaña, de 21 años.
José residía en Paso Canoa, mientras que Gabriel y Héctor vivían en la comunidad de Santa Marta, un pueblo perteneciente al distrito de Bugaba. Todos transportaban cargas desde Chiriquí hasta la capital del país.
Hasta la tarde de ayer no se había culminado la autopsia a los cadáveres y los mismos fueron trasladados de la morgue judicial hacia el Hospital Regional de David, donde se les realizaron radiografías que dejaran ver las heridas que produjeron sus muertes.
La personera Lisis Cubilla dijo que se desconocen las causas que motivaron los fallecimientos.
Por su parte, el fiscal segundo superior, Franklin Amaya, señaló que no había sospechosos por las ejecuciones registradas en la comunidad Fila de Cal y no descartó que las muertes estén vinculadas a hechos del narcotráfico.
Por otra parte, cuatro de los seis asesinados en la ciudad capital no han sido identificados aún, según informes del Instituto de Medicina Legal (IMEL).
Dos de los cadáveres fueron encontrados en Balboa, uno en la vía que conduce al puente Centenario y otro en Chilibre.