El calvario de Elis Candanedo comenzó hace varios años y aún se le llenan los ojos de lágrimas cuando relata su historia, marcada por un fallo de un tribunal panameño que le otorgó a su esposo, de nacionalidad alemana, la custodia y crianza de su hijo.
Elis se casó hace seis años, en Alemania, con el que pensó sería el hombre de su vida. De esta relación, nació su pequeño hijo, quien junto a su madre llegó a Panamá el 9 de enero de 2007, en busca del amor familiar que no logró en el lejano país.
El padre de la criatura criticaba frecuentemente la cultura panameña y no estaba de acuerdo con que el niño aprendiera a hablar español.
Incluso, antes de que naciera el pequeño, mostró preocupación por el color de piel de su esposa y el de su futuro hijo, en un claro acto de discriminación.
Esto motivó a Elis a regresar a su tierra natal.
En suelo panameño, Elis buscó asesoría legal a través de un abogado de familia para obtener la crianza y custodia definitiva de su hijo.
El abogado le comunicó que "no tendría problema para que el niño se quedara en Panamá, porque tenía nacionalidad panameña".
Litigio.
La historia, sin embargo, fue otra. El padre del menor contrató los servicios de una abogada en Alemania, quien interpuso una demanda de restitución internacional.
En julio pasado, se realizó la audiencia en Panamá y para sorpresa de Elis, un Juzgado de Niñez y Adolescencia otorgó al padre la custodia.
Esta sentencia fue ratificada por el Tribunal Superior de la Niñez en Panamá, que determinó que el menor mantenía su residencia habitual junto a sus padres en Alemania y que la madre retuvo ilegalmente y sin el consentimiento del padre al niño.
Este organismo también fundamentó su decisión en el Convenio de La Haya, que hace referencia a la "sustracción internacional de menores".
El Tribunal Superior de la Niñez ordenó la "restitución internacional inmediata" del niño, pero Elis no se resigna a separarse de él y solicitó la reconsideración del caso.