Nación

Madres de víctimas, entre el dolor y la fe


La misma tristeza de esta familia se vivirá en la comunidad de Los Castillos de Río de Jesús, en Veraguas, donde la señora Juana Batista no se repone de la pérdida de su hijo.
Aunque le sobreviven nueve, uno que le falta le causa muchísimo dolor.
Delermino Batista murió el pasado 30 de noviembre. Su agonía por el jarabe contaminado terminó 82 días después, tiempo en el que la señora Juana no se movió de la sala de espera de Cuidados Intensivos del Santo Tomás.
Aunque estaba en coma, rechazaba tanto la idea de la muerte que cada vez que veía a su hijo aseguraba verlo mejor, más rosado y hasta moviéndose.
Pero, lo que no quería que pasara, pasó y en el momento menos pensando. Salió unos minutos del hospital y cuando regresó, él ya no estaba con vida.
"Eso es algo que nunca me perdonaré, no pude despedirme de mi hijo", dijo desconsolada.
Su tristeza es tal, que pidió pasar este día, desde temprano, en el cementerio. Sus hijos temen que de seguir así, tengan que enterrarla a ella también.
"Que mi hijo esté vivo es el mejor regalo para el Día de las Madres.. Estoy muy agradecida con Dios".
De esa forma, muy emocionada, se expresó Judith Valdés, madre de Luis Contreras, quien casi muere en el bus incendiado.
"Así como sentí que se le iba la vida en un segundo, así mismo Dios me lo devolvió", comentó.
El ebanista hace una semana se mantuvo entre la vida y la muerte, pero de pronto el Creador le dio otra oportunidad.
"Estoy feliz porque estaré junto a mis tres hijos, más que todo por él, no importa que esté en el hospital", dijo doña Judith, comentando que ahora es Luis quien le pide que tome las cosas con calma, porque él se siente bien. Al día siguiente de la tragedia, su corazón se destrozó cuando un médico le dijo que su hijo moriría. Pese a ello, nunca desmayó, Dios escuchó sus plegarias y al final ganó la fe.
Gólcher indicó que la ATTT realizará un auditoría de lo buses que están fuera de circulación para buscar una pronta solución al problema.
En un recorrido nocturno del Panamá América a la Gran Terminal de Transporte de Albrook se observó que las filas para abordar un bus de estas rutas eran interminables, ya que ahora no se permiten pasajeros de pie.
Sebastián Cruz, un usuario de la ruta Corredor-Tocumen comentó que hace dos meses, cuando quería regresar rápido a su casa, viajaba en bus desde la Tumba Muerto hasta la Gran Terminal de Albrook, lo que le tomaba unos 20 minutos.
Luego, abordaba un bus Tocumen-Corredor, que lo llevaba desde Albrook a su casa en Tocumen en un lapso de media hora a 45 minutos, sin embargo, ahora el viaje desde la Gran Terminal le puede durar hasta dos horas.
Los conductores de esa zona también tienen su versión. Están muy molestos con las nuevas normas, ya que una gran cantidad de buses están fuera de circulación y los que brindan el servicio, no se dan abasto.


fecha edicion
old id
259705
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América