Sin embargo, el salario y el viático que recibe este docente por su labor es "irrisorio". Aunque parezca increíble, recibe un viático de B/.30 mensuales y un salario inferior a los B/.400.
Camarena, un educador humilde y sencillo, cada vez que viaja a Bocas del Toro tiene que enfrentar las inclemencias del tiempo, que en muchas ocasiones ha puesto en peligro su vida. Y no es para menos. Él viaja en un bote que nunca se ha volteado porque como dijo: "Dios es muy grande y cuida de sus hijos".
Ello no significa que al caminar no corra peligro. El trayecto que recorre tiene grandes herbazales a los lados, que es utilizado por las serpientes y otros animales peligrosos como refugio.
Pese a ello, Camarena está comprometido con la educación de sus alumnos e ignora todas las vicisitudes que tiene que pasar para llegar a la escuela.
Tiene la esperanza que las autoridades aumenten el viático de movilización porque más gasta en trasladarse de Chiriquí a Bocas del Toro en un día, que lo que recibe en un mes.
Pero si este fuera el problema, Camarena estaría dispuesto a hacerle frente. Lo que más preocupa a este docente es que las autoridades educativas no han tenido la voluntad de cumplir su palabra y hacerle llegar ese dinero a fin de cada mes. Por el contrario, al final del año lectivo es cuando llega a recibir su salario.
Al igual que Camarena, muchos son los maestros multigrados que corren peligro al momento de trasladarse a estas áreas, consideradas por el Ministerio de Educación de difícil acceso.
El maestro Armando Espinosa, que imparte clases en la escuela Victoria, ubicada en el distrito de Barú, en Chiriquí, fue otro que no desaprovechó la oportunidad y narró al Panamá América sus vivencias.
Espinosa es consciente de la difícil situación que atraviesan los educadores multigrados que enseñan en los planteles de difícil acceso.
Considera que las autoridades del Ministerio de Educación saben del problema, pero no quieren hacerle frente por el gasto que generaría un aumento salarial a los maestros.
"No se trata sólo de fiscalizar, porque el incentivo a la labor que desempeñamos es muy importante para continuar el trabajo y fortalecer los valores cívicos y morales de los estudiantes", agregó.
Esta es la realidad que vivimos en carne propia nosotros. Nadie nos echa cuento de los peligros y de la soledad que padece un docente en el interior del país, sostuvo.
Relató que los estudiantes sienten nostalgia cuando termina el año lectivo. No porque dejarán de tener contactos con ellos, sino porque en las escuelas tienen garantizado un almuerzo "modesto", que no reciben muchas veces en sus hogares.
Espinosa comparte su "significativo" salario con los padres de familias del área, dado la caótica situación por la que atraviesan.
Espinosa recuerda, como si hubiese ocurrido ayer. Una de sus compañeras de la Normal de Santiago que padecía de asma, caminaba hasta cuatro horas montaña arriba para llegar a la Escuela Los Planecitos en la provincia de Chiriquí.
La joven oriunda de Coclé tuvo que ser sacada varias veces en hamaca de este apartado lugar, por los ataques de asma que ponían en peligro su vida.
Curiosamente este plantel fue sepultado por el fuerte temblor del 25 de diciembre de 2003.
Desde ese entonces, las autoridades educativas han prometido la construcción de otro centro de enseñanza, pero todo ha quedado en promesas, como suele suceder en todo el país.
Actualmente, los maestros multigrados imparten sus clases en la capilla de la comunidad.
En la Comarca de Kuna Yala la situación parece ser más seria. El galón de gasolina sobrepasó los cinco dólares y por ende, el viaje en lancha se incrementó.
Por esta razón, la maestra Enelys González no visita a sus familiares cada mes como solía hacer antes. Ella espera finalizar el año escolar para reunirse con los suyos. Salvo excepciones, son sus familiares los que la visitan.
González imparte clases en una escuela multigrados en Cartí Mulatupo. Tiene varios años de estar laborando por contrato. Esto es motivo suficiente para recibir su salario hasta seis meses de retrasos.
"¿Quién puede vivir así... dígame Usted?, preguntó muy triste esta humilde docente. Mostró su nerviosismo al recordar que sus palabras estaban quedando registradas en la grabadora.
Pero esto no impidió que denunciara la odisea que pasa diariamente. Si bien es cierto, este hecho la motivó a continuar expresando sus ideas sin temor a las posibles represalias.
Y la franqueza es lo que caracteriza a este grupo de humildes docentes, que participan en un seminario de actualización en la ciudad de Panamá.
La mayoría de ellos cursa estudios universitarios, a fin de lograr llenar las vacantes disponibles en áreas urbanas que en la mayoría de las veces, "son manejadas políticamente".