"Lo que se está tocando hoy es la gran literatura del piano. Lo tocan pianistas jóvenes admirablemente y también es admirable que un público como el nuestro, que no está acostumbrada a esta literatura vibre de emoción", dijo el Dr. Jaime Ingram, pianista panameño de renombre internacional, presidente de la Fundación Concursos Internacionales.
Sus palabras de complacencia, estímulo y felicitaciones a quienes acuerparon la labor de la ONG que él lidera e hicieron posible que se realizara exitosamente el IV Concurso Internacional de Piano, que este año fue patrocinado por el Instituto Nacional de Cultura, tuvieron lugar en el Teatro Nacional, la noche de ayer martes 27 de octubre, tras las respectivas presentaciones de los cinco pianistas que el jurado seleccionó como los mejores de los trece concursantes y antes de la premiación de ellos.
En su intervención, la primera dama de la República, Marta Linares de Martinelli, quien honró la ceremonia de premiación con su presencia, concordó con la directora del INAC, María Eugenia Herrera, en que el INAC debería patrocinar siempre este concurso bianual que realza al país y estimula el talento juvenil. "Apoyo la moción, es una excelente idea", agregó también refiriéndose también a lo expresado por María Eugenia Herrera, de que el concurso debería llamarse en honor al Dr. Jaime Ingram.
"El que siembra cosecha", expresó la primera dama, refiriédose al aporte del renombrado pianista.
La directora del INAC también les dijo a los premiados y demás concursantes que "Sepan que en Panamá siempre encontrarán un país amigo, ávido de talentos jóvenes como ustedes".
El público aplaudió como nunca anoche. Primero, las ejecutorias de cada pianista y luego cuando estos fueron llamados al escenario (empezando por el V lugar, hasta llegar al I), para recibir sus respectivos premios.
Los ganadores del IV Concurso Internacional de Piano Ciudad de Panamá 2010 fueron: Alexandre Moutouzkine (Rusia, I Premio, B/. 20.000, medalla de oro y diploma), Alexandra Beliakovich (Bielorusia, II Premio, B/. 15,000, medalla de plata y diploma), Takafumi Mori (Japón, B/.10.000, medalla de bronce y diploma), Anna Kurasawa (Japón, B/.5.000 y diploma) y Robert Samuel Buxton (Estados Unidos, B/. 3.000 y diploma). El Premio Especial del Público (B/.1.000), que depositó los votos en una cesta dispuesta para tal propósito en el vestíbulo del Teatro Nacional, antenoche, durante la Final, fue para la pianista japonesa Anna Kurasawa, a la cual aplaudió de pie la concurrencia cuando se mencionó el galardón y su nombre y ella volvió al escenario para recibirlo.
Entonces, llegó el momento tan anhelado por todos, la presentación del ganador, Alexandre Moutouzkine, en concierto acompañado por la Orquesta Sinfónica Nacional, dirigida por el Maestro Jorge Ledezma Bradley.
Aplausos, aplausos y más aplausos. Alexandre entró al escenario. Saludó al público con una genuflexión. Más aplausos.
Inició su presentación.
El público, embelesado, ni parpadeaba. Estaba como transportado al séptimo cielo. Silencio total. Bueno, hubo uno que otro ruidillo por aquí y por allá: alguien que tosió, alguien a quien se le cayó algo, algunos clic de cámaras...
Había que ver el rostro de Alexandre, había que mirar sus manos cómo se movían magistralmente sobre el teclado del piano Yamaha, había que leer en su su lenguaje corporal la emoción que lo embargaba. Había que ver cómo pianista y piano parecían uno, cómo él disfrutaba de escuchar al piano rey comunicarse armónicamente con los demás instrumentos de la Orquesta Sinfónica Nacional.
Su ejecutoria fue calificada de "¡maravillosa!, ¡fabulosa!, ¡muy impresionante!,¡Fuera de serie!, ¡extraordinaria!, ¡magistral!
¡Bien ganados están esos 20 mil dólares!, dijo alguien. Otros le gritaban "¡bravo!"
Cuerpo diplomático, autoridades estatales, encabezadas por la primera dama de la República, Sra. Marta Linares de Martinelli, empresarios, ex presidentes, intelectuales, colaboradores de Fundación Concursos Internacionales, músicos y público en general, experimentaron una catarsis en esta velada que será inolvidable para todos. Velada que será recordada por Moutouzkine, como la noche en que conquistó al público panameño, que cautivado con su arte pianístico no lo dejaba retirarse. Le aplaudía de pie. Lo hizo retornar al escenario para que continúe deleitándolo. Lo hizo. No sólo con un tema. Su repertorio "regalo" fue triple, para un público que con aplausos que parecían interminables y vítores le reconocía su talento, don con el que nos hizo a todos pasar momentos especiales.