Enfermedades como la malaria y la leishmaniasis no se han podido erradicar en muchas comunidades del corregimiento de Bale, en la comarca Ngöbe Buglé, a pesar de los controles de salud que existen.
Cada vez que inicia el período de cosecha muchas personas contraen estas afecciones, así lo indicó la hermana Flor Sánchez, misionera y enfermera que atiende el dispensario en este sector.
Explicó que muchos indígenas que salen a trabajar a otras regiones son picados por el mosquito transmisor de la malaria y cuando regresan a sus comunidades infectan a las demás personas.
Manifestó que aunque no se han reportado nuevos casos en las últimas semanas, el temor está porque pronto iniciará la migración de campesinos.
La hermana solicitó a las autoridades del Ministerio de Salud (MINSA) que realicen operativos de inspección en los albergues de las fincas cafetaleras o bananeras para evitar la proliferación de mosquito.
También pidió que se fumigue el lugar, porque la leishmaniasis es una enfermedad muy difícil de controlar y los medicamentos son muy caros.
Acotó que no se han dado fallecimientos hasta ahora, porque actúan con rapidez y envían a los pacientes en estado crítico al Hospital Regional de Veraguas, para que reciban atención oportuna y especializada.