Un informe siquiátrico elaborado por el Instituto de Medicina Legal y entregado ayer a la Fiscalía Tercera Superior señala que Marco Manjarrez es imputable y no padeció de un episodio de locura temporal cuando asesinó a monseñor Jorge Altafulla, por lo que puede enfrentar un jurado de conciencia.
El fiscal Rolando Rodríguez reveló que en el informe suministrado por la siquiatra Elaine Bresant del Instituto de Medicina Legal, indica que Manjarrez estaba perfectamente consciente de sus acciones al momento de cometer el crimen.
Explicó que las evaluaciones realizadas por la siquiatra a Manjarrez señalan una conducta perfectamente controlada al momento de ejecutar el homicidio, y además tuvo la suficiente conciencia para salir del lugar e intentar evadir su responsabilidad.
Rodríguez detalló que dentro del informe siquiátrico se establece la capacidad de Manjarrez para hacerle frente a la justicia ordinaria y a un jurado de conciencia. A la vez añadió que las pesquisas realizadas indican una planificación del crimen.
El funcionario de instrucción también restó importancia a los tres intentos de suicidio perpetrados por Manjarrez, tras su arresto por unidades de la Policía Técnica Judicial (PTJ) y encarcelamiento en el centro penitenciario La Joya.
Monseñor Jorge Altafulla fue asesinado el pasado mes de mayo, poco antes de oficiar una misa en la Iglesia de Guadalupe. El sacerdote recibió 14 puñaladas en diferentes partes del cuerpo, cuando Manjarrez entró a su habitación y lo agredió con un filoso cuchillo, que luego arrojó al río Matasnillo.
Una de las tesis manejada por los investigadores señala que Manjarrez asesinó a monseñor Altafulla porque éste lo expulsó del Seminario Mayor San José, por la supuesta comisión de una serie de actos irregulares.
El análisis siquiátrico es una de las últimas pruebas requeridas por el Ministerio Público para elaborar una vista fiscal, que luego será remitida al Segundo Tribunal Superior de Justicia.