La Iglesia Católica vaticinó ayer que tanto Marcos Manjarrez, asesino confeso del monseñor Jorge Altafulla y su abogado Rafael Rodríguez, "serán condenados por sus propias palabras", porque ante la verdad, la mentira no prevalece.
Manjarrez alegó que mató por rencor al monseñor Altafulla, ya que el sacerdote le truncó su futuro como cura, tras expulsarlo del Seminario Mayor San José por supuestas conductas impropias. La tesis de Manjarrez ha sido apoyada públicamente por su abogado, el ex procurador de la Nación, Rafael Rodríguez.
La Iglesia, mediante su órgano de información oficial, el semanario Panorama Católico, cuestionó que la defensa intente sentar la tesis de un crimen cometido en un momento de rabia, tras supuestas ofensas verbales proferidas por el fallecido.
La publicación afirma que "ambos (Manjarrez y Rodríguez) serán condenados por sus propias palabras, porque ante la verdad, la mentira no prevalece". Destaca que "el sacerdote se entrega sin medida, sabe aceptar la voluntad de Dios, y carga su cruz sin renegar de ella, porque no se llega al sacerdocio por la propia fuerza, ni mucho menos por el filo de un cuchillo".
La Iglesia sustentó que monseñor Altafulla murió por los rencores que su victimario guardaba desde hacía años y acusó al autor del crimen de pensar de forma insensata, al creer que con matarlo obtendría el sacerdocio que tanto anhelaba.
El hecho sangriento, según la Iglesia, comprueba que la expulsión de Manjarrez del seminario estuvo bien fundamentada, "en cuanto a que en su personalidad no se vislumbraba a un pastor de almas".
Por otra parte, el abogado Rafael Rodríguez reveló que su cliente le solicitó exámenes médicos para determinar que no es homosexual. Precisó que Manjarrez está en contra el homosexualismo y no podía coexistir con este tipo de conducta, era por eso que lo denunció en su momento en el seminario, lo que le costó la expulsión.
Destacó que su cliente le ha señalado que desea una ampliación de su indagatorio inicial, para aclarar puntos importantes que no pudo precisar en esta declaración.
"Ya no es algo escandaloso como en otros años, pues hemos conversado con la Autoridad de Transito y Transporte Terrestre para que no continúen otorgando certificados de operación para taxis y colegiales que afectan a la economía de personas que no tienen los ingresos para pagar los autos", señaló Lasso.
Lasso explicó que dentro del mercado automotor se financian autos particulares nuevos, carros particulares usados, colegiales, taxis y buses. En este sentido, cada renglón de financiamiento es diferente.
"No podemos hablar de los autos cuando cada uno tiene diferentes políticas, diferentes tasas de financiamiento y diferentes riesgos", destacó la vicepresidenta de la ANAFI.
En cuanto al renglón de financiamiento de carros particulares nuevos, son clientes que cuentan con facilidades de pagos para adquirir un vehículo nuevo del año comprado en la agencia y que no representa mayores problemas.
Generalmente las transacciones que se realizan con estos tipos de vehículos son de buena experiencia, es decir, tienen buenos resultados o satisfactoria recuperación al final de la transacción.
Mientras que para el financiamiento de carros particulares usados, las personas tienen un nivel económico más limitado y que adquiere un vehículo con condiciones un poco desventajosas.
A juicio de la vicepresidenta de la ANAFI, el financiamiento de autos para taxis que era una buena expectativa cuando se inició masivamente en 1995, pero la Autoridad del Transito y Transporte Terrestre, "inundó" la ciudad capital en transportes selectivos a través de certificados de operación.