DURANTE EL primer semestre de este año, alrededor de 500 personas han recurrido a divulgar los casos relacionados con delitos sexuales en alguno de los estamentos de seguridad del país, 200 más que los registrados en el 2006 para la misma fecha.
Según las estadísticas que maneja la Policía Técnica Judicial (PTJ), dentro de los delitos sexuales más denunciados se encuentran las violaciones carnales, donde hasta la fecha se han reportado 290, mientras que la Policía Nacional (PN) habla de unas 177 personas que se han atrevido a registrar el hecho.
Las provincias que presentan más altos índices de denuncias por violaciones son Panamá, Colón, Coclé, Bocas del Toro y Chiriquí.
En la PTJ se han recibido 51 informes de intento de violación.
Para Cecilia Moreno, socióloga y directora del Centro de la Mujer Panameña (CEMP), las cifras de delitos contra la libertad y el pudor sexual, que se manejan en Panamá, pueden resultar no alarmantes y existen razones para ello.
Juana Herrera, directora del Instituto de Salud Mental, lo atribuye a que quien es víctima de violación no quiere exponerse a la vergüenza emocional y social que involucra el hecho, por lo que prefiere callar.
"Prefieren guardar silencio, porque se trata de un trauma emocional radical en el que muchas veces el afectado se siente responsable", recalcó.
Es por ello que los especialistas consideran que un 70% de los delitos sexuales que se dan no son reportados y no se contabilizan en estadísticas globales.
Tanto Herrera, como Moreno consideran que otro de los factores que influye para que las víctimas de violencia sexual no denuncien los casos es que no existe una red de apoyo que oriente a la víctima, y además falta educar a la población ante estos casos, ya que las personas no saben a dónde acudir.