Unas 600 personas del distrito de Soná realizaron una marcha pacífica por las principales calles de la ciudad, como medida de protesta por lo que consideran un aumento exagerado e injustificado del número de lugares de expendio de bebidas alcohólicas en la región.
La manifestación, que contó con la participación de grupos estudiantiles, educadores, miembros de la Iglesia y moradores de las diferentes comunidades, recorrió las principales calles de la cabecera del distrito.
Un total de 16 cantinas se han puesto a funcionar en el distrito de Soná durante los últimos cinco años, lo que ha motivado que el pueblo salga a las calles a protestar, sostuvo Eugenio Duarte asesor del comité pro rescate de los valores cívicos y morales de esta población veragüense.
Según el dirigente comunitario es alarmante la situación que se presenta en esta región, dado que la violencia intrafamiliar, los actos delictivos, y otras conductas repudiadas por la sociedad se han incrementado con la cantidad de bares y cantinas que se han establecido últimamente.
Dijo además que el mensaje que han querido enviar a las autoridades regionales y de la provincia, es claro y lo que se quiere es que se frene totalmente la adjudicación de permisos y patentes para este tipo de actividad en Soná.
La movilización que finalizó en los predios de la Alcaldía Municipal de Soná, estaba dirigida a hacer notar el descontento que existe en la población por situaciones que consideran anómalas, y en contra de la voluntad popular.
Se pudo conocer además que los manifestantes lograron dialogar con el alcalde encargado Orlando Bal, quien se comprometió a pedir una revisión de las patentes ante las oficinas del Ministerio de Comercio e Industrias, y de encontrar irregularidades en la adjudicación de las mismas, se procederá a pasar el caso a instancias superiores para que se tomen las medidas de rigor.
Duarte señaló, que incluso han obtenido información que apunta a que algunas de las autoridades vigentes mantienen cierta relación con los negocios en mención, pues los mismos aparecen a nombre de alguno de sus familiares.
Finalmente mencionó que Soná merece que el problema en mención sea visto desde el punto de vista social, y se deje a un lado el beneficio económico que obtienen unas minorías, en detrimento de la población de ese sector.