Por llamar al Gobierno israelí el “guardián de Jerusalén”, el presidente de Panamá, Ricardo Martinelli, metió la mano en un avispero en el que diversas facciones ideológicas, políticas y religiosas están dispuestas a derramar su sangre.
Uno de los rechazos más fogosos vino de parte del dirigente palestino musulmán Nabil Shaath.
Miembro del Comité Central del movimiento Al Fatah a cargo de Relaciones Internacionales y ex ministro de Exteriores de la Autoridad Nacional Palestina, Shaat condenó que el gobernante panameño atribuyera a Israel la custodia de una ciudad que también los palestinos reclaman como capital de su futuro estado.
Pero no todo ha sido críticas en contra del mandatario. Hay quienes lo apoyan en sus ideas, aunque Martinelli explique que no fue su intención incomodar a nadie.
El doctor Gustavo Perednik es un escritor y docente universitario en la Universidad de Jerusalén, y señala que el mandatario ha dado un paso positivo al apoyar a Israel por el control de esta ciudad santa.
Perednik es famoso por sus obras “Judeofobia”, la cual examina el odio hacia los judíos, y “Pensadores notables y famosos pensadores”, la cual se enfoca en los judíos que le dieron forma a la civilización occidental.
Perednik le concedió a Panamá América la siguiente entrevista:
P.A. ¿Quién es Nabil Shaath?
G. P.Nabil Shaat es de los líderes palestinos más moderados, y justamente preocupa que venga de él una condena a quien anuncia lo obvio: que solamente bajo el Gobierno hebreo la ciudad de Jerusalén es una ciudad abierta, plural, con respeto a todas las religiones.
P.A. ¿Qué trascendencia puede tener esta posición de Panamá ante el tema Jerusalén?
G.P.Panamá se alinea con Occidente y con Israel, con las sociedades libres y de derechos humanos, y no con los regímenes islamo fascistas. Esa alineación sólo puede traer frutos positivos para el país, tanto en términos económicos como de inserción internacional.
P.A. ¿Qué opinión le merece, como analista experto, que un político que se estrena como presidente de un país latinoamericano asuma una posición específica en un tema que genera problemas? ¿Qué lectura hace de todo esto?
G.P.No tengo opinión sobre la política interna de Panamá, un país al que quiero mucho. He dictado un curso en la Universidad de Panamá y siempre he valorado la bonhomía (afabilidad, sencillez y honradez) de su gente. Mi visión de Panamá es global y prefiero no teñirla con cuestiones partidistas.
P.A. Al Fatah es más una entidad tullida y sin mucho recurso político y diplomático, con poca o nula capacidad administrativa en Cisjordania. Aún así, ¿pueden estas declaraciones del panameño influir en algo en los procesos de paz o en la situación palestina-israelí actual?
G.P.No se equivoca, señor periodista. No se sabe muy bien a quién está representando Al Fatah cuando el Hamás se hace cada vez más fuerte. Lo único que puede influir realmente en las negociaciones israelo-palestinas es que el liderazgo palestino se comprometa en negociaciones directas y se dedique a construir lo propio y no a destruir lo ajeno.
P.A. ¿Qué antecedente, recientes o no, existen de una situación como la provocada por Ricardo Martinelli?
G.P.Muchos jefes de gobierno extranjero han expresado su solidaridad con Israel: Sarkozy, Merkel, Berlusconi, etc. El Gabinete alemán mantuvo reuniones en conjunto con el Gabinete israelí, tanto en Jerusalén como en Berlín. Por lo tanto, creo que Martinelli está en buena compañía.