Mientras que el presidente Ricardo Martinelli advirtió a los dirigentes sindicales que "el que se para de la silla, perdió su silla" en la mesa del diálogo, los obreros adelantaron que no descartan acciones de fuerza para que el Gobierno derogue la Ley 30.
"Aquí no le vamos a rogar a nadie para que venga a dialogar, el que se quiere parar que se vaya, pero no se vuelve a sentar, porque no se va a permitir que quieran romper el orden constitucional", afirmó Martinelli.
El mandatario consideró que estas amenazas provienen de personas que "tienen intereses mezquinos, políticos y personales , que no quieren que el país eche adelante".
Las duras críticas de Martinelli se dan luego que representantes del Consejo Nacional de Trabajadores Organizados (CONATO) anunciaran esta semana que podrían retirarse del diálogo, si el Ejecutivo no deroga la conocida "ley chorizo".
Las declaraciones de Martinelli se dieron durante el acto de condecoración con la orden "Manuel Amador Guerrero", en el grado de "Gran Oficial", al doctor Larry Kaiser, presidente del Centro de Ciencias Médicas de la Universidad de Texas realizado en la Presidencia.
Reacción.
El dirigente de CONATO, Mariano Mena dijo que esta semana podrían adoptar una posición de fuerza en la que no se descartan las manifestaciones si "el Ejecutivo insiste en que tenemos que discutir cada artículo”.
"Nuestras decisiones son legítimas y todo depende de cómo se realicen las conversaciones de este lunes, pero ya tenemos previsto que no vamos a discutir cada artículo de esa ley, por eso no tiene sentido que nos quedemos ahí en la mesa", indicó.
Asimismo, Mena insistió en que "si el Gobierno quiere mantener la ley que la mantenga, nosotros como trabajadores sabemos cómo vamos a luchar para que sea derogada y no descartamos nada".
Mientras, el dirigente del Sindicato Único de Trabajadores de la Construcción, Saúl Méndez, coincidió con Mena al tiempo que se preguntaba: "¿Quién le dijo al Presidente que si nos levantamos vamos a regresar a la mesa?" En realidad, no hay ningún diálogo, destacó.
Aseguró que el Gobierno "no tiene la voluntad de resolver el problema, porque ahí no hay diálogo, ya que las autoridades imponen cuáles son los temas que se tratarán".
El sindicalista responsabilizó a Martinelli de los últimos disturbios producidos en Bocas del Toro.