El incremento de casos de recién nacidos infectados por sus madres mantiene alarmados a los galenos del país.
Existen muchas formas de contagio del Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH), pero posiblemente una de las más desgarradoras es cuando se adquiere involuntariamente y, sobre todo, cuando se trata de los futuros hombres y mujeres del país, que mucho antes de su nacimiento, tienen como destino enfrentar una dura carga social, moral y física: El SIDA.
“Juanita” es una joven que a los 22 años fue contagiada por su esposo con el virus del SIDA. No sospechaba que poco después no sólo serían ellos dos, sino que dentro de su vientre crecía un ser ajeno a lo que ocurría en medio de ese círculo familiar.
Hoy, ella comparte su historia, aunque, por temor a ser discriminada por esta sociedad, prefirió no ser retratada. Cuenta que, debido a su enfermedad, vive con ciertos temores, no solamente por ella, sino por su hijo, quien es un excelente estudiante y, además, vive tomando medicamentos desde que amanece hasta que anochece.
“Somos personas de escasos recursos económicos, vivimos en el distrito de San Miguelito y el venir cada tiempo a nuestras citas de control me resulta un gran alivio, pero a la vez es estresante. Temo que me digan que las posibilidades para seguir viviendo son mínimas. Si muero de SIDA, tal vez no tenga la menor importancia - pero, ¿que será de mi hijo, quién cuidará de él, sobrevivirá al virus? Estas son las preguntas sin respuestas de “Juanita” y de otras madres que padecen la enfermedad.
Por ejemplo, si “Juanita” hubiera sido sometida a un tratamiento de prevención perinatal, “Marquitos” hubiese tenido la posibilidad de nacer sin el virus y ahora no estuviera dependiendo de medicamentos que le provocan vómitos y dolores de cabeza. Desde 1984 hasta el mes de marzo de este año, unos 213 niños contrajeron el virus del VIH de sus madres durante la gestación (sin obviar los que no han sido notificados).
Esto representa el 3.9 % de la población total de SIDA, que asciende a 5,483 personas infectadas, según el último informe del Ministerio de Salud. Xavier Sáez - Llorens, jefe de Infectología y subdirector del Hospital del Niño, informó que en los últimos tres años, todas las semanas se ha registrado al menos una mujer embarazada infectada por el virus en la maternidad del Hospital Santo Tomás.
“El año tiene 52 semanas, de ahí que posiblemente tendríamos alrededor de unas 60 mujeres infectadas con el VIH por año”.
En el pasado existía una probabilidad de que el 25 % de los bebés adquiriera el virus. Es decir, que alrededor de 15 niños serían infectados. Sin embargo, en la actualidad con la aplicación de los tratamientos durante el embarazo, los riesgos han disminuido en un 2%, dijo Sáez - Llorens.
Para evitar por completo el contagio, además de suministrar tratamiento a la mujer, se debe efectuar una cesárea programada y evitar que dé lactancia materna.
¿Acaso hubo que esperar una legislación para evitar que muchos niños nacieran infectados por sus madres?
Antes de 1999 casi ningún país latinoamericano realizaba esta prueba, porque no se habían divulgado los resultados de los estudios que demostraban que si a la madre embarazada se le brinda tratamiento se puede prevenir que el niño se infecte. Eso es relativamente reciente. Antes decíamos que si a una embarazada no se le va a ofrecer tratamiento efectivo, para qué saber que está infectada. Ahora que se sabe que con tratamiento se puede evitar el contagio, debe hacerse porque el niño tiene también derecho, explicó el galeno.
222Actualmente, la población femenina de Panamá se infecta con mayor rapidez que años atrás. Muchas mujeres han adquirido el VIH por la vía sexual, ya sea por su pareja o por otros compañeros sexuales. Un porcentaje menor de las mujeres infectadas por VIH, lo han contraído por compartir jeringas con gente infectada por adicción a drogas o transfusión sanguínea. Por otra parte, si la mujer ha adquirido el virus y no lo sabe, al embarazarse puede contagiar a su bebé; sin embargo, si el virus es detectado en las primeras semanas del embarazo es posible disminuir el riesgo de contagio al bebé, ya que existen medicamentos que reducen las posibilidades de transmisión de madre a hijo.
“En el 2001 se creó la ley sobre el SIDA y se implementó la aplicación que incluye la prueba a todas las embarazadas del país, y a la que sale positiva, con el consentimiento de ella, se le aplica el tratamiento. En Panamá no se está registrando la disminución, apenas se está trabajando en hacer conciencia en las embarazadas”, informó.
“Sabemos de 250 niños nacidos de madres infectadas; de ellos, 200 están contagiados con el VIH, sin olvidar que muchos son casos acumulados a través del tiempo”.
A la fecha existen menores de 12, 13 y 14 años de edad que desde su nacimiento han estado en el Hospital del Niño. Uno de ellos es primer puesto de honor en su colegio y su promedio de vida, al igual que el de los demás, es duradero, gracias a los tratamientos, aseguró Sáez.
Ahora con los tratamientos nuevos para los niños, la medicina puede hacer que no mueran de SIDA y que, posiblemente, sean adultos y viejos los que mueran con el virus adentro, pero debido a otras razones, agregó.
Entre tanto, los pacientes más jóvenes son los niños de meses, que reciben atención en la Clínica de SIDA del Hospital del Niño.
Pese a que no reveló el número de muertos a causa del Virus de Inmunodeficiencia Humana, Sáez - Llorens dijo que el gran secreto de la vida está en la prevención.
La mayoría de los niños que reciben cuidados médicos provienen de hogares muy pobres, muchos viven en instituciones benéficas y en centros de adopción. Lo triste de la enfermedad es que algunas madres optan por llevar a sus pequeños a centros de albergue, debido al estado avanzado de su enfermedad o por falta de recursos económicos para continuar el tratamiento. Las probabilidades de vida de los infantes dependerán del control de cada cita.
El tratamiento consiste en dar tres medicamentos diferentes (triple terapia) y cada uno actúa en una fase del ciclo de la vida del virus para que éste no se haga resistente.
No se recomienda utilizar un solo medicamento. Por lo menos deberían ser tres para evitar la resistencia del VIH. Cada medicamento con la triple terapia puede tener un costo entre 600 y 1,300 dólares por mes, solamente en medicamentos, fuera de las pruebas de laboratorio, citas médicas y controles. Xavier Sáez - Llorens, reconocido especialista, que lleva doce años al frente de esa unidad médica infantil, expresó que si el virus es detectado en las primeras semanas del embarazo, es posible disminuir el riesgo de contagio en el bebé. “Tanto los medicamentos y el adecuado control prenatal son factores importantes para la prevención, sobre todo, cuando observamos que entre un 35% y 40% de las mujeres acuden a los hospitales solamente a dar a luz”.
De acuerdo con las experiencias de las últimas dos décadas, significa que la tarea a seguir es un proceso de concienciación en el que las autoridades continúen exigiendo a las mujeres embarazadas las pruebas de laboratorio, mediante las cuales ellas sabrán a qué tratamiento someterse para garantizar que su hijo sobreviva, pese al destino de la progenitora.
De ahí la importancia de reforzar la educación sexual en las escuelas primarias y secundarias. Es básico desarrollar campañas constantes sobre la enfermedad en áreas apartadas y en las diferentes comunidades indígenas.
Además, existe el deseo de realizar una Teletón para los menores con SIDA, según reveló Alberto Bissot, director del Hospital del Niño. El ya se ha acercado al Club Activo 20-30 con la intención de que en la próxima actividad benéfica se destinen recursos para esta área del hospital.
Dentro de la labor de difusión es fundamental hacer ver a los adolescentes los riesgos a los que se exponen al no tener una vida responsable.
En esta labor de concienciación, los recursos que pueda aportar la empresa privada son importantes para llegar hasta el lugar más distante de Panamá.
La clave aquí es luchar por nuestra vida, pero también por la vida de los futuros panameños, de esos niños inocentes que no tienen la culpa del desenfreno de los adultos.
En julio de 1985 se registró por primera vez en el mundo (en Sydney, Australia) el caso de un bebé, víctima del SIDA, contraído de su madre. Se cree que la madre había adquirido el virus en una transfusión sanguínea previa.
El 50% de las portadoras del VIH dan a luz a bebés infectados que mueren dentro de los dos primeros años.
Si las mujeres infectadas se someten a los tratamientos perinatales correspondientes, las posibilidades de que su hijo nazca con el VIH, son mínimas.
El porcentaje de transmisión de madre a hijo son entre un 15 a 22 por ciento en países de Europa y América.