El mayor reto que enfrenta la Universidad de Panamá (UP), que hoy celebra 66 años de fundación, es mejorar la calidad de los profesionales que de ella egresan, indica Ricardo Arias Calderón, ex catedrático con amplia trayectoria docente en esta casa de estudios superiores.
Arias Calderón manifiesta que esta entidad, que representan la panameñización de la educación superior nacional, “todavía no está respondiendo adecuadamente al reto de calidad que exige el país” y reiteró que la educación que ofrece tiene deficiencias.
Agrega que los estudiantes que provienen del nivel secundario presentan grandes deficiencias en la lectura, escritura y facilidad de expresión, mermando la capacidad profesional de la UP, pese a que ésta ha sabido superar con éxito el desafío de la masificación.
A este factor, Arias Calderón añade otros, como la condición de muchos estudiantes que tienen que dividir el tiempo de estudios con el trabajo. Además de la falta de cambios estructurales y la deficiencia docente.
En este último sentido, explica que los bajos salarios de muchos profesores no ofrecen alicientes para que puedan dedicar tiempo completo a su labor.
Pese a lo anterior, resaltó que “su gran contribución al país (de la UP) ha sido la formación de miles de profesionales, además de que ha dejado de convertirse en una universidad de grados para convertirse en una de postgrados y múltiples especializaciones”.