La frágil frontera entre Panamá y Costa Rica sigue siendo un dolor de cabeza para las autoridades por los pasos clandestinos, el contrabando de productos agrícolas y el movimiento del narcotráfico.
El sector de San Jorge es el lugar de mayor preocupación para los costarricenses, porque ha sido el más utilizado para ejecutar a las personas y dejarlas abandonadas.
Aixa Santamaría, gobernadora de Chiriquí, explicó que dos veces al mes se están reuniendo con todos los estamentos de seguridad para analizar los diferentes problemas y buscar las soluciones.
Indicó que se está fortaleciendo la seguridad en el área fronteriza y, sobre todo, esperan que la comunidad pueda contribuir en la denuncia de los actos sospechosos que observen en esta frontera.