Me rehúso a creer que la ex embajadora de los Estados Unidos, Barbara Stephenson, pudiera pensar que era un corrupto si tuviera una buena fuente de información.
Me da pena ajena que una embajadora mande un cable diciendo un bochinche que le dijo un magistrado como Adán Arjona.
Pienso que tenía una fuente que la desinformaba por intereses, o una agenda oculta.
Panamá es el país del bochinche.