La Comisión Médica Negociadora Nacional (COMENENAL) advirtió ayer la posibilidad de irse a un paro si el Gobierno no define reglamentar y legalizar los turnos y el pago de las horas extraordinarias.
De acuerdo con el presidente de la Asociación Médica Nacional, Rafael Aparicio, a pesar que ya existe un proceso de negociación el Gobierno no ha sido serio, porque ha dilatado las conversaciones con la ausencia de sus representantes.
Aclaró que se está dando una desinformación, pues los médicos no piden aumento salarial, sino el pago justo a los turnos que hacen al servicio del Estado y que no han sido remunerado a lo largo de los años.
Por su parte, el secretario general de la Asociación de Médicos, Odontólogos y Afines de la Caja de Seguro Social (AMOACSS), Guillermo Pérez Silva, precisó que lo que se quiere hacer es justicia a la labor de los trabajadores de la salud en el tiempo extraordinario que por años ha sido voluntario y no ha remunerado.
Cuestionó que las autoridades estén "satanizando" la figura del médico para que la comunidad entre en conflicto con el trabajador de la salud.
"Nosotros estamos de acuerdo con un cumplimiento del horario, pero queremos el pago de las jornadas extraordinarias", sentenció.
Igualmente, el también miembro de la COMENENAL, Francisco Rosas, responsabilizó a las autoridades de Salud, en especial al ministro Fernando Gracia y al director de la CSS, Juan Jované, por las consecuencias que se derivarán de su actitud irresponsable al tomar el camino de la confrontación y no del diálogo.
En este sentido, el ministro Gracia manifestó que ya existe una propuesta del Gobierno, pero deberá ejecutarse en el 2003.
Dijo que el Ministerio de Salud sólo podrá reconocer entre B/.60 a B/.80 mensuales en concepto de horas extras por disponibilidad para los médicos especialistas. Apuntó que el pago de horas extras representa un desembolso de aproximadamente B/.6 millones para el Gobierno.
Indicó que desconoce las razones de amenaza de los médicos porque aún se mantiene el diálogo entre los diversos sectores afectados para buscar un acuerdo. Advirtió que la exigencia de los médicos representa unos B/.15 millones al año, y el Gobierno no está en las condiciones de aprobar este aumento.
"Hemos recibido una propuesta económica para el pago de las horas extras, en donde ellos querían que se les pagará B/.200.00 por turno de ocho horas extras por disponibilidad, y B/.250 los fines de semanas, lo que representa un incremento entre B/.4 a B/.6 mil mensuales", agregó.
En los hospitales de la capital las horas laborables son de 7:00 a.m. a 3:00 p.m., luego de las 3:00 p.m. a 7:00 a.m. del día siguiente se consideran turnos extras.
Sólo el 5.2% de los residentes en las comarcas no son pobres, y en su mayoría no son indígenas.
Obviamente los indígenas perciben menos ingresos que el resto de los panameños. Los ngöbe recibían en el año 2000 un promedio de B/. 141 anuales por persona, los kuna B/. 399, los emberá B/. 413, los wargandi B/. 595 y los madungandi B/. 980.
Pero no solamente los recursos económicos se concentran en el capital, también las decisiones políticas.
El sociólogo Leis, también director del Centro de Estudios y Acción Social Panameño (CEASPA), indicó que en hay una alta concentración político-administrativa en la ciudad de Panamá. "Tenemos un récord: Panamá es el país más centralista de América Latina, porque apenas el 2% del Presupuesto General de la Nación es destinado a los municipios y la mitad de eso va a parar al Municipio de Panamá", dijo el sociólogo.
"Como no va haber pobreza en el campo, si el 1% del presupuesto de la Nación se divide en los restantes 74 municipios del país... eso da vergüenza, porque es el único país de Latinoamérica en que pasa eso", añadió
Las decisiones económicas y políticas, los medios de comunicación... todo está en la ciudad capital. Además, el 60% de los municipios son subsidiados con los pocos recursos que el Gobierno les destina a esas entidades, porque no tienen capacidad para generar sus propios recursos.
Como la mayoría de los alcaldes y representantes del interior no tienen funciones -porque no tienen recursos- quedan reducidos a autoridades de policía, y por eso la comunidad los rechaza.
El campo está olvidado y en con este, el 42% de sus residentes, afirmó Leis.
La mala distribución de las riquezas, y la desigual generación de estas, es una prueba de que el modelo de desarrollo económico de Panamá fracasó. Y esto ha causado una extensa brecha entre el campo y la ciudad, consideró el director de CEASPA.
"Fracasó porque en el campo hay problema de tenencia de tierra, falta infraestructura, hay ausencia de caminos, baja comercialización y poco acceso al crédito para el campesino... en conclusión tenemos un campo abandonado", insistió Leis.
Explicó que los campesinos pobres no son sujeto de crédito, ni estatal ni privado, principalmente porque el 70% de ellos no tiene sus tierras tituladas, lo cual sería la única garantía para acceder a financiamiento. Ante esta situación, al campesino no le queda otra que pedirle al agiotista.
Aunque se habla mucho de producción de rubros no tradicionales, el campesino pobre sigue cultivando otoe, yuca, arroz y maíz, entre otros productos convencionales, y cuando cosecha no tiene medios para comercializarlo.
El director de CEASPA puso como ejemplo que en Darién un ciento de plátano es vendido a B/. 1.00, y en la ciudad cuesta B/. 12.50.
Si ese campesino tuviera los recursos para transportar su producto hasta la capital obtendría más ingresos, pero como no puede, tiene que venderlo a un intermediario, y éste a otros, hasta que finalmente aquí -en la capital- se venden dos plátanos por 25 centésimos.
Todas estas condiciones adversas, han provocado que el 50% de los residentes en el campo ya no se dediquen a la agricultura, es decir, "la mitad de los campesinos, ya no son campesinos, ahora arreglan llantas, son funcionarios públicos o cuidan casas".
Actualmente hay un cambio en la composición del campesinado panameño, concluyó Leis. La gente del interior empieza a abandonar la agricultura y cuando deja de trabajar la tierra es más fácil ir a la ciudad, en busca de mejores oportunidades.
(Primera de dos entregas)