Las piscinas, playas, ríos, etc. se llenan de gente dispuesta a disfrutar del sol y del agua, pero en ocasiones este placer se puede ver truncado por no respetar las normas básicas de seguridad a la hora de practicar este gratificante deporte. Las estadísticas procedentes de los datos registrados en las instalaciones acuáticas demuestran que los principales accidendes producidos en las zonas de baños son los siguientes: En estas zonas, además de los accidentes producidos en piscinas, se dan otros como las picaduras de insectos, medusas, fanecas, etc. Las quemaduras solares suelen ser más comunes y peligrosas, se producen muchos cortes debidos a cristales, conchas o rocas. Pero donde más peligro existe es dentro del agua debido a las olas, las corrientes y los saltos al agua en zonas que no se conocen y de poca profundidad.
No bañarse solo: aunque seas un buen nadador puede que surjan imprevistos o problemas.
Mojarse antes de entrar en el agua: el cuerpo debe acostumbrarse progresivamente a la temperatura del agua.
Respetar las horas de digestión.
Vigilar de cerca de los niños pequeños.
Si hay alguien el peligro, pedir ayuda: avise al socorrista.
Si eres tú el que está en peligro conserva la calma: pide ayuda rápidamente, si estás relajado es más fácil flotar.