Juntos para amar y para matar. Ese pareció ser el lema de la joven pareja de novios conformada por Nailiska González, de 14 años, y Edgar Manuel Candanedo, de 19, al momento de propinarle al joven de 21 años, Luis Alberto Urrutia, los seis impactos de bala que cegaron su vida.
La violencia, sobre todo entre los jóvenes, vuelve a asomar su rostro en las calles capitalinas, luego del último hecho de sangre ocurrido el pasado martes, el cual tuvo como escenario la calle 17 del corregimiento de Santa Ana y como testigo a un agente de la Policía Nacional que pudo visualizar cada uno de los detalles.
Esta situación permitió que los organismos encargados de la investigación pudieran determinar en menos de 12 horas quienes eran los responsables del crimen y su móvil, que vuelve a tener como tónica el creciente problema de las bandas juveniles.
Informes suministrados por la Policía Nacional indican que Urrutia, también conocido como "Beby" y residente en el sector de San Miguel, Calidonia, mantenía constante rencillas con la banda a la que pertenecían Nailiska y Edgardo (Cholo), por lo que su destino fue sellado cuando éstos lo abordaron frente al hotel Ideal.
De acuerdo con el agente que estaba vestido de civil y se hallaba en la dulcería del hotel, Candanedo fue quien hizo las dos primeras detonaciones y luego pasó el arma a la menor para que hiciera los remates.
Esta versión fue negada por la menor, quien alegó que ella fue quien hizo los primeros disparos y luego pasó el arma a su acompañante. Su declaración buscaría exonerar de la responsabilidad primaria a su compañero sentimental, dado que las sanciones para los menores de edad son leves en comparación con la que recibiría un adulto.