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Menor jugaba en un taxi y sin querer atropelló a su bisabuela

La familia Díaz enfrenta un doble pesar: la muerte de un ser querido a maños de otro familiar.


A sus 92 años aún tenía la fortaleza para partir leña con un hacha, pero su senil cuerpo no soportó el impacto de un vehículo que la arrolló frente a su propia casa, el cual era dirigido por su bisnieto.

El conductor, un joven de 15 años, hijo de una nieta de Epifania Díaz Rodríguez, la víctima, complacía su curiosidad mientras tocaba los botones y palancas de un taxi que lavaba para ganarse unos dólares.

Sin querer, puso el auto en reversa, presionó el acelerador y no se percató que detrás iba pasando su querida Epifania o "Mami", como le decían de cariño.

 

Los familiares confiados de que la anciana estaba viva, pues era una mujer muy fuerte, la tomaron en brazos y la condujeron al hospital, sin imaginar que aquel gemido emitido por Epifania minutos después del accidente, no fue de dolor, ni de auxilio, sino el último suspiro que evidenció su muerte.

El cuerpo de Epifania, como de porcelana, se resquebrajó, su cadera se partió, así como un brazo y el cuello. Sus ropas estaban húmedas de la orina que no pudo contener, pues perdió el dominio de las funciones de su cuerpo casi al instante.

Aunque a esa edad es muy común que las personas estén plagadas de males, Epifania era todo lo contrario, pues apenas una tos necia la incomodaba en los días fríos.

 

Ahora, la familia Díaz atraviesa por una doble pena, ya que aún no salen del asombro de que algo tan inofensivo como lavar un auto degenerara en tan dantesco suceso.

El bisnieto de Epifania, un joven estudiante de educación media, se encuentra sumido en una cruel pena, ya que según sus familiares no deja de sollozar, pues la culpa le abruma los sentidos.

El joven acudió ayer a la Fiscalía Auxiliar para las investigaciones de rigor, pero en definitiva su familia y las circunstancias de los hechos afirman que se trató de un lamentable accidente.

 

Sofía Tejada, una de las hijas de la víctima, todavía recuerda el último instante que compartió con su madre, hace dos días, cuando Epifania fue a visitarla y de paso le pidió a un familiar que le comprara un tanque de gas.

Sofía dijo a este medio que a las 6:00 de la tarde del pasado viernes escuchó un estruendo, sin pensar que aquel ruido le había quitado la vida a su admirable madre.

No hace falta que esta mujer cierre los ojos para que recuerde la imagen de Epifania, que le gustaba limpiar el patio, partir leña y hacer labores del hogar, pues no soportaba estar en casa sin hacer nada, a pesar de su avanzada edad.

 

Lo que le queda a esta humilde familia, residente en el sector 5 de Gonzalillo, es resignarse a la partida de Epifania Díaz.


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379358
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América