UNA VEZ más la violencia trae incertidumbre y angustia a un hogar panameño. Un menor de edad recibió un impacto de bala en la cabeza mientras jugaba fútbol.
Se trata de Juan Bautista Lastra Livignston, de 11 años, quien fue herido cuando se encontraba jugando en el patio de su casa, en el edificio Torre 2 de Patio Pinel, Santa Ana.
Una fuente que presenció el hecho, ocurrido el lunes en la tarde, aseguró que el menor al escuchar las detonaciones se tiró al piso, pero el joven que tiraba disparos al aire lo vio y le dio en la cabeza.
El abuelo del menor, Daniel Livignston Thomas, quien aún se encuentra consternado, dijo que la pasión de su nieto, quien es un niño tranquilo, es el fútbol.
Este niño cumplirá 12 años el próximo 24 de agosto y es alumno de la Escuela Manuel José Hurtado.
La condición del niño es muy delicada. Un respirador artificial y los fármacos aplicados por los médicos de cuidados intensivos del Hospital del Niño, lo mantienen vivo, manifestó el doctor Alberto Bissot, director del nosocomio.
Según el médico, las esperanzas de vida de Juan no son prometedoras, ya que la bala entro por un oído y salió por la parte de atrás del cerebro.
Con el objetivo de encontrar al responsable del hecho, desde tempranas horas de la mañana de ayer se realizó un operativo en la barraca Don Bosco de Patio Pinel, de donde salió el pistolero.
La Dirección de Información e Investigación Policial (DIIP) capturó a tres sospechosos.
Juan Lastra se suma a la lista de menores que han sido heridos durante balaceras entre bandas rivales. Tal es el caso de Bryan Ruíz, quien falleció en julio del año pasado en un tiroteo en Curundú; Alexandra Tenorio y Melany Méndez, quienes fueron víctimas de un intercambio de disparos en Santa Ana, en agosto del 2004.
Recientemente también se han dado casos de niños heridos en San Miguelito y Juan Díaz. Y las autoridades del Hospital Pediátrico capacitaron a sus médicos en atención de niños heridos de balas, debido al incremento de los casos.
El incidente que mantiene a un niño entre la vida y la muerte y la insalubridad provocaron ayer el derrumbe de la barraca Don Bosco, que albergaba a cinco familias.
Todos los residentes fueron desalojados y reubicados en casas de familiares o en la Estancia Temporal Amador, mientras se soluciona su problema habitacional.
La ministra de Vivienda, Balbina Herrera, quien encabeza la demolición, aseguró que además de los problemas de seguridad esta barraca se había convertido en un "foco de insalubridad" que podía afectar a sus residentes y a los vecinos del área.
Menor recibe balazo cuando jugaba fútbol
Luego de la balacera protagonizada cerca de la barraca Don Bosco, se ordenó la demolición del inmueble.