En Panamá existe un problema de trabajo infantil que si bien en términos cuantitativos es menor que el del resto de los países de la región, es relevante, porque antes no existía y ahora empiezan a aparecer los niños trabajadores.
Tras una evaluación realizada por la Oficina Internacional del Trabajo (OIT) sobre el trabajo infantil, Panamá se ubica como uno de los países que muestra los niveles porcentuales más altos de la región. En el tema de trabajo infantil doméstico, uno de los grupos más explotados son las niñas de las zonas indígenas traídas a la ciudad, problema que también se refleja en Guatemala. Igualmente, se ha descubierto una situación de explotación sexual comercial y se han encontrado muchas de las modalidades que entran dentro de los denominados trabajos peligrosos.
Rigoberto Astorga Morales, coordinador subregional del Proyecto Trabajo Infantil Doméstico de la OIT, señala que en Panamá estas niñas llegan a la ciudad en condiciones de explotación severa, separadas de su familia, en situaciones de no pago, muchas veces expulsadas de la familia que las trajo y entregadas a lo que el destino les depare y a enfrentar una barrera cultural que las obliga en muchos casos a renunciar a su idioma y atender costumbres diferentes.
El funcionario de la OIT dijo que se han identificado en el país casos de niños (as) a los que no se les permite llamar a sus familiares o visitarlos, pasando meses alejados de sus parientes. "Existe el relato de una niña, donde la persona que la trajo le cambió el nombre y la edad, obligándola a renunciar a la identidad que tenía, aprovechándose de las condiciones de pobreza y educación que presentan los indígenas", afirmó.
Según informes de este organismo, se estima que a nivel de la región existen 2.5 millones de niños trabajadores en actividades del sector formal e informal. En estos momentos, la OIT hace énfasis en la eliminación inmediata de las peores formas de trabajo infantil, a partir del Convenio 182, aprobado por todos los países de la región.
Expresa Astorga Morales que actualmente se tipifican cuatro formas de trabajo definidas dentro de esta categoría, como la explotación sexual comercial, la participación de niños en conflictos armados, las condiciones de servidumbre y los trabajos peligrosos. Estos últimos deben ser definidos por cada gobierno.
Se presume que en la región existen 177 mil niñas y niños, básicamente mujeres, que se encuentran en condiciones de explotación, no pago de salarios, jornadas de 12 a 15 horas diarias de trabajo, edades muy cortas de inicio laboral (7 años) donde están expuestas al abuso sexual, a la agresión, al maltrato y a la separación de sus familias.
La Oficina Internacional del Trabajo (OIT) busca involucrar a los grupos indígenas para que tomen conciencia y acciones de lo que se puede hacer para que esas niñas no sean explotadas y traídas a la ciudad en esas condiciones. Se llama la atención no sólo sobre los trabajos visibles, sino los invisibles, como el doméstico.
222Tras una evaluación de la OIT sobre el trabajo infantil, Panamá se ubica como uno de los países con los niveles porcentuales más altos de la región.
De acuerdo con el estudio denominado "El Trabajo Infantil Doméstico en Hogares de Terceros en Panamá", realizado por la Oficina Internacional del Trabajo (OIT) y tomando como base el último censo de población, Panamá tiene una población infanto-juvenil (0-19) estimada en un millón 165 mil 407 habitantes. Los resultados preliminares de la encuesta de trabajo infantil revelan que la Población Económicamente Activa (PEA) ocupada de 5 a 17 años es de alrededor de 47,976 menores de edad, que sumada a la PEA desocupada (19,024) asciende a unos 67,000 niños, niñas y adolescentes trabajadores en el país.
En cuanto a la población trabajadora infantil, enmarcada en la categoría de empleada doméstica, hay un 31.3% de la PEA ocupada de 5 a 17 años. Bajo esta categoría, el 78.3% se encuentra en la empresa privada y el 19.9% en el trabajo doméstico. De este último porcentaje, el 3.7% son hombres y el 55.8% son mujeres entre 5 y 17 años, empleados (as) en trabajo doméstico. Esta tendencia evidencia que en Panamá el trabajo infantil doméstico en más del 50%, es realizado por niñas y adolescentes.
El estudio realizado con una muestra de 250 trabajadores infantiles domésticos tenía 24% varones y el 76% mujeres procedentes de las provincias centrales (Veraguas, Coclé, Herrera y Los Santos); de áreas marginales de la provincia de Panamá como Pacora, Chilibre, Alcalde Díaz, Arraiján, Veracruz; o de corregimientos del área metropolitana con altos índices de criminalidad como El Chorrillo y Santa Ana. El 80% era de origen étnico latino y el 20% restante de origen negro e indígena en el rango de edad de 8 a 17 años.
El trabajo doméstico, de acuerdo con la OIT, es una forma de violación de los derechos humanos ya que encubiertamente y bajo la connotación de ayuda, estas personas menores de 18 años con carencias económicas, se ven sometidas a un sinnúmero de oficios como limpiar, cocinar y cuidar otras personas, tareas que muchas veces son inapropiadas para sus edades. Estas actividades implican riesgo que puede afectar su desarrollo integral y su derecho a la educación.
Se enfatiza que esta manifestación es producto de la pobreza y su origen radica en los problemas estructurales de los países, cuyas economías y política social no benefician a los sectores marginados, desconociendo los gobiernos esta situación como un problema social que debe ser atendido. Panamá se ubica entre los países de la región con el porcentaje más alto de trabajo infantil doméstico, con un 13.8%, seguido de República Dominicana.