"Lo bueno hay que decirlo también", nos advirtió el bombero. Se refería a las mangueras ubicadas en varias paredes del lugar, curiosamente estos aparatos deberían estar descubiertos para que la manipulación sea rápida; sin embargo, en nuestro país, los amigos de lo ajeno obligan a lo contrario. Una puerta de vidrio hace la función de policía de seguridad de las mangueras.
No obstante, en medio de aquello, las salidas obstruidas por los bolsos de playa, las camisetas y pantalones vuelven a hacer de las suyas en varios de los almacenes. La razón, dice el bombero, "en Panamá hay la creencia de que es la mejor manera para vender más". Error, por supuesto, porque puede significar la diferencia entre la vida y la muerte.
Tan es así, que la fascinación por un maniquí con ropa sexy ha llevado a algunos comerciantes a clausurar una de dos puertas.
Cualquier espacio es bueno para exhibir la mercancía, así sea que estorbe y ponga en riesgo la seguridad ciudadana.
Nuestro recorrido, comprobó sitio tras sitio, cómo en Panamá los establecimientos comerciales violan las medidas de seguridad, por más simples que sean, todo a merced de las autoridades.
El año pasado varios incendios se registraron en depósitos de empresas de la Zona Libre de Colón.
En octubre se incendia el supermercado Xtra de la 24 de diciembre. Afortunadamente el siniestro ocurrió en horas de la noche. No hubo víctimas.
En Panamá, por la gracia divina, todavía no se ha dado una tragedia, pero las condiciones son óptimas para que ocurran.