México ha sido encargado para coordinar un equipo de trabajo que elabore un protocolo común latinoamericano que permita dar una respuesta más eficiente en casos de desastres naturales, informaron hoy fuentes de la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB).
El director de la oficina de la SEGIB para Centroamérica, Luis Guillermo Solís, indicó a Acan-Efe que México coordinará "un equipo de trabajo que armonizará" los planes de acción ante desastres, "junto con un con un grupo asesor técnico integrado por representantes de los organismos de atención de desastres subregionales".
Así lo han decidido expertos y representantes gubernamentales de más de 20 países de Centroamérica, México y el Caribe reunidos hasta hoy en Panamá y durante dos días para examinar mecanismos que permita afrontar los desastres naturales.
Actualmente existen cinco protocolos de actuación en América Latina: el Caribeño, el Andino, el Centroamericano, el del Mercado Común del Sur (Mercosur) y el de la Alternativa Bolivariana para las Américas, ALBA.
Las conclusiones de este encuentro se expondrán en la XIX Cumbre Iberoamericana de Presidentes y Jefes de Estado que tendrá lugar en Estoril, Portugal, entre el 30 de noviembre y el 1 de diciembre próximo, indicó la fuente.
Solís precisó que el nuevo protocolo respetara las pautas de cada uno de los países, ya que "nada substituye a los protocolos nacionales" y hay muchas "especificidades que no pueden ser ignoradas en las distintas zonas de América Latina y Caribe".
El Caribe, Centroamérica y México afrontan ciclones, huracanes y lluvias de manera estacional, la zona Andina afronta aludes, mientras que el Cono Sur generalmente ha tenido menos desastres, explicó.
El director de la SEGIB para Centroamérica subrayó que este mecanismo volverá "más rápida y eficiente la gestión de riesgos en cuanto al uso de recursos y más transparente".
La de Panamá fue la tercera reunión que se ha realizado en América Latina, después de que Venezuela y México acogieran las dos anteriores, y cierra el ciclo de consultas luego del mandato emanado de las Cumbres de Presidentes Iberoamericanos de Chile en el 2007 y de El Salvador en el 2008.