Tal es el caso, reciente cuando la Fiscalía Primera de Drogas y la unidad antinarcótico de la Policía Nacional desmantelaron una red criminal de seis personas de origen colombiano, quienes se habían establecido en Panamá como supuestos comerciantes.
En la redada se decomisaron fusiles de guerra, cuatro kilos de heroína, más de 225 mil dólares en efectivo. La fachada de uno de los colombianos establecido desde hace dos años en el país, y de otros que habían ingresado era aparecer como dependientes de una empresa constructora de materiales de gypson.
Cuando se realizaron las investigaciones la empresa era inexistente y no tenía sustento de factibilidad.
Los allanamientos antidrogas han dado como resultado las incautaciones de fincas, automóviles de lujo, helicópteros, lanchas, residencias, semovientes y dinero en efectivo a extranjeros colombianos ligados al narcotráfico.
Solo en Río Congo en La Chorrera este año, en el corregimiento de El Arado, fueron encontradas fincas para la actividad ganadera y la agricultura, además del cultivo de piña para el mercado nacional e internacional.
El área sirvió para el camuflaje de tres toneladas de cocaína, donde existía un área para almacenamiento de agua.
Al ser consultado, el fiscal Primero de Drogas, Patricio Candanedo, explicó que durante las diversas investigaciones que ha realizado su despacho, han comprobado que los narcotraficantes colombianos usan más de una identidad o nacionalidad.
Además utilizan el testaferrato, es decir, les registran bienes de terceros, cuya modalidad es la más común. Compran carros, casas, apartamentos, fincas y se inscriben a nombre de panameños.
Tanto Migración de Panamá como el DAS en Colombia, desean realizar un mejor control, informó el director de la entidad Ricardo Vargas.