El exministro de Hacienda, Olmedo Miranda, y la exviceministra del ramo, Norberta Tejada, rechazaron que hubieran servido de "contactos" en Panamá de dos procesados en Italia por presunto tráfico de drogas y lavado de dinero, a través del excandidato presidencial perredista, Alfredo Oranges.
Miranda y Tejada objetan la información publicada ayer en la portada del diario La Prensa, en la que se afirma que ellos se entrevistaron con Lillo Rosario Lauricella y Stefano Rubini, ambos detenidos en Italia en la Operación Malocchio por su presunta vinculación al narcotráfico y lavado de dinero.
En una carta aclaratoria dirigida al director de La Prensa, Winston Robles, Miranda reconoce que en una ocasión se entrevistó con inversionistas extranjeros, por reiteradas solicitudes que Oranges le hizo para tratar sus aspiraciones a participar en la privatización de los Casinos Nacionales, pero luego de la presentación protocolar los remitió a la Junta de Control de Juegos y a la Unidad de Privatización.
"Como nunca se me entrevistó sobre dicho tema antes de que la nota periodística se imprimiera, debo asumir que la posible alusión personal que se infiere con ella, aunque huérfana de sustentación seria, persigue propósitos más cercanos a la maledicencia que a la información seria, por lo que este será el único pronunciamiento que haré sobre el tema", sostuvo.
En tanto, Tejada señaló que decidió hacer esta aclaración para evitar cualquier "interpretación absurda" por la nota en que se le menciona como un "contacto" de estos inversionistas en Panamá.
Señala que durante el proceso de privatización de los Casinos recibió a varios inversionistas, entre ellos a Oranges, quien representaba a una empresa formada por italianos, españoles y argentinos.
Sostiene que la empresa representada por Oranges fue "fulminantemente" descalificada.
Explica que la descalificación tuvo fundamentos "inobjetables": la empresa no pudo probar el origen de sus fondos, ya que expresaron que sus cuentas estaban en el Citibank de Miami, "lo cual resultó falso"; dijeron que sus oficinas se encontraban en Barcelona, pero cuando se trató de entrevistarlos en su local se dieron cuenta que no existían y fueron "campantemente" recibidos en el lobby de un hotel.
Añade que la única operación que se le pudo comprobar a estos empresarios fue la compra de un barco ruso "por una cantidad ridícula".
"Los funcionarios encargados de la privatización, como es lógico, no podíamos negarnos a recibir a los interesados, pero de allí a llamarnos contactos hay una distancia abismal", enfatiza.