La escogencia de Harley Mitchell como magistrado presidente de la Corte Suprema de Justicia, y de Esmeralda de Trotiño como vicepresidenta, dejó al descubierto la existencia de divisiones dentro del Pleno de esa corporación de justicia, luego de que tres de sus compañeros se abstuvieran de votar.
La elección de Mitchell fue calificada por el Magistrado Alberto Cigarruista como la existencia de intereses sectarios que pretenden seguir conduciendo la justicia nacional y al Órgano Judicial por senderos que no se merece Panamá.
Previo a la votación, Cigarruista abogó por el nombramiento de una Junta Directiva de consenso e institucional, integrada por las diferentes corrientes existentes en la Corte, representadas por Mitchell, Aníbal Salas y Víctor Benavides.
Según Cigarruista, su propuesta no fue acogida, ya que pudieron más los intereses de grupo y no el mejoramiento del sistema de administración de justicia.
En su declaración también señala que hubiese sido recomendable que la nueva Junta Directiva de la Corte no estuviese integrada por magistrados nombrados por el Órgano Ejecutivo.
Cigarruista, que forma junto a Salas y Spadafora el denominado "Grupo de Azuero", todos nombrados por la ex Presidenta Mireya Moscoso, renunció a todos los cargos ocupados dentro del Órgano Judicial.
No obstante, tras el anuncio oficial de escogencia de Mitchell como Presidente de la Corte, este último restó importancia a las afirmaciones hechas por Cigarruista y estimó que su colega paulatinamente volverá a desempeñar todos los cargos que mantenía.
Para Mitchell es necesario hacer esfuerzos internos para lograr una administración de justicia eficiente y expedita.
Además, aseguró que continuará con el proyecto de su antecesora Graciela Dixon, de digitalización de los trámites judiciales, para lograr una mayor celeridad en el manejo de los expedientes que ingresan a diario a la Corte.
También estimó que se requiere un ambiente de unidad a lo interno de la Corte para poder desarrollar una labor eficiente, y llene las expectativas de la comunidad.
A su juicio, ser presidente de la Corte es un desafío, por que el país requiere una justicia rápida, eficaz y expedita.
También planteó que estará abierto a las críticas, porque es la única manera de saber qué cosas se están haciendo mal.
Sostuvo que el Órgano Judical requiere de una urgente modernización de todos sus engranajes para adecuarse a los requerimientos de la población y solventar cualquier tipo de reclamo.
Durante la votación, el Magistrado Víctor Benavides fue designado como Presidente de la Sala de lo Contencioso Administrativo de la Corte.
Mitchell, como Presidente de la Corte, también formará parte de la Sala Cuarta de Negocios Generales, junto a la Magistrada Troitiño y Benavides.
Mitchell ocupará el cargo de Presidente de la Corte por un período de dos años.
Una fuente de esa corporación de justicia informó que la elección de Mitchell al parecer se había fraguado hace varias semanas, ya que éste había ordenado realizar una remodelación de su despacho, culminada la semana pasada.
Se informó que previo a su elección, ordenó la remoción de dos funcionarios de su despacho.
Antes de ser magistrado, Mitchell se desempeñó como Secretario de la Asamblea de Diputados por varios años.
Por su parte, la Magistrada Graciela Dixon, quien abandonará el cargo en diciembre próximo, estimó que la escogencia de Mitchell fue muy acertada.
La Magistrada aseguró que se cumplió con la obligación de dar el relevo a otros magistrados que tienen como meta mejorar el sistema de justicia.
A l mismo tiempo solicitó la culminación de algunos de sus proyectos.