El arzobispo de Panamá, monseñor José Dimas Cedeño, criticó la fiesta denominada como "Halloween" y dijo que es siempre la población más pobre la que incurre en gastos debido al consumismo.
Monseñor Cedeño recordó que esta celebración es una fiesta importada por el consumismo que ha reinado en el país, y la gente de menos recursos es la víctima de esa práctica.
Diferentes voces representativas de la intelectualidad han criticado, constantemente, que los medios de comunicación social, el comercio y la juventud, especialmente, muestran mayor interés en la fiesta del "Halloween", que se celebra el 31 de octubre, que en las fiestas patrias.
Señaló que a pesar que la Iglesia Católica ha advertido que "Halloween" no es una fiesta cristiana ni nacional, siempre impera el "negocio", por lo que es importante que el pueblo sepa que esta celebración no pertenece a la cultura del pueblo panameño.
Agregó que debe ser reemplazada por algo autóctono y más sano.
Halloween es una fiesta que introdujeron los inmigrantes en Estados Unidos, donde es parte del folclore y se le añadieron diversos elementos paganos tomados de los diferentes grupos, hasta incluir la creencia en brujas, fantasmas, duendes, dráculas y monstruos de toda especie.
En la antigüedad, siglo VI antes de Cristo, al terminar la cosecha se creía que el dios de la muerte permitía a los muertos volver a la tierra fomentando un ambiente de terror, y la separación entre los vivos y los muertos se disolvía esa noche haciendo posible la comunicación entre unos y otros, señala en su editorial el semanario "Panorama Católico".