Moradores de la barriada Camino Real, en San Antonio, se quejan que la empresa constructora edificó una serie de depósitos y fondas con hojas de zinc en la parte posterior de sus casas, que además de lucir horribles, sirven de refugio a insectos y roedores.
Los quejosos agregan que aunado a esto los obreros de esta empresa liban licor en estas "casuchas" prácticamente todas las tardes y molestan a las jóvenes del lugar.
También empiezan a martillar y a hacer ruido desde las primeras horas del día, perturbando el sueño de los vecinos. Sostienen que por la cantidad de materiales que se guardan en estos depósitos y los restos de comida de las fondas, se ha desatado una proliferación de cucarachas y ratones en las casas aledañas.
Los denunciantes piden a la empresa que retire estas estructuras y las ubique más lejos de sus hogares para evitar estos problemas.
Lobo detalló que cada vez que la Región efectúa esta gira se gasta cerca de 12,500 balboas, que incluye gasolina, alquiler de las embarcaciones, recurso humano, medicamentos, vacunas y alimentación. "Pero esto no es un costo sino una inversión que realiza el Ministerio de Salud", indicó.