Nación

Mortal espera de pacientes con cáncer


Según el Dr. Juan Pablo Barés, director del Instituto Oncológico Nacional (ION), la unidad de atención radiológica podrá funcionar pronto, ya que se está a la espera de la autorización de la licencia para el uso del equipo. "Hemos entregado a las autoridades de salud la documentación necesaria para la próxima puesta en marcha del equipo", indicó.
Destacó que en el ION mensualmente se atienden un promedio de 150 pacientes, distribuidos en tres instituciones: en las instalaciones del Oncológico, a través de una unidad de cobalto que funciona en la avenida Justo Arosemena; en el Centro Médico Paitilla, que cuenta con un acelerador lineal; en la clínica especializada de Oncología en la Clínica Hospital San Fernando, que tiene una unidad de cobalto.
Aclaró Barés que los pacientes asegurados requieren de una serie de trámites administrativos por parte de la Caja de Seguro Social (usualmente demoran hasta dos meses) lo que en ocasiones tarda el inicio del tratamiento. Aclaró que la autorización para que la Unidad de Radioterapia comience a funcionar le corresponde a la Dirección General de Salud del Ministerio de Salud con la asesoría del equipo técnico de Salud Radiológica de la Caja de Seguro Social.
El proyecto para la instalación de la nueva Unidad de Radioterapia en el Oncológico comenzó a finales de 1999 y concluyó en diciembre de 2000, a través del equipamiento, infraestructura y capacitación del personal. Trabajan en la actualidad en el Oncológico 14 unidades que han sido avaladas por el Ministerio de Salud, la Caja del Seguro Social y el organismo internacional de Energía Atómica. Se ha contratado a 5 dosimetristas y uno de ellos se capacita en protección radiológica. Además se ha contratado a dos médicos radioncólogos (un nacional y un extranjero por un año renovable).
Al respecto, el Dr. Esteban Morales, director general de Salud del Ministerio de Salud, indicó que la licencia para operar obedece a una serie de requisitos que son la garantía para que los pacientes obtengan seguridad en sus tratamientos.
Morales recordó el trágico accidente ocurrido hace más de dos años con una bomba de cobalto, que costó la vida a más de 20 personas; según el directivo de salud, es el accidente en que se han administrado las dosis equivocadas más altas en la historia de los accidentes de radioterapia. Se ha roto un récord, explicó Morales. Agregó que el informe final de la Organización Internacional de Energía Atómica indica en que las principales causas del accidente se debieron a la falta del Manual de Procedimientos Físicos, la ausencia de prueba de control de calidad TPS ( Type Plaining Sistem), y protocolos físicos clínicos.
¿Quiénes deben preparar el Manual de Procedimientos? Sobre el particular, Morales explicó que éste debe ser elaborado por el departamento de radioterapia del ION; además de contar con un sistema de control de calidad del departamento. A su vez, el director médico del hospital debe asegurar un programa de control de calidad integral de la institución.
De acuerdo con Morales, los monitoreos del programa le corresponden al departamento de Salud Radiológica y se realizan periódicamente, aunque sean considerados "poco populares" por parte del hospital, pero tienen que seguir haciéndose. De forma complementaria cada dos años se solicitan monitoreos de calidad al organismo internacional de energía atómica.
A partir del año 2000 los pacientes asegurados de la Caja de Seguro Social han sido remitidos a clínicas particulares para su respectivo tratamiento. Una junta médica del Oncológico, en función del tipo de cáncer y necesidad de tratamiento, decide a qué clínica enviar a los pacientes. Cabe destacar que el tratamiento no incluye los exámenes o laboratorios ni ningún tipo de medicamentos, por lo cual los costos de atención de la enfermedad son muy altos.
Fuentes de entero crédito, que pidieron reserva, indicaron que en la Clínica Paitilla han sido tratados más de 1,063 pacientes. Se han remitido 1,353 pacientes. Para el 2003 se han autorizado 106 pacientes y se encuentran a la espera de autorización 82 pacientes. Los costos de atención de cada paciente oscilan -según el grado de avance de la enfermedad- entre los B/ 6,000 y hasta B/ 8,000. La suma pagada por la Caja de Seguro Social por la atención de 1,063 pacientes podría oscilar así entre los B/ 7, 440,000 (siete millones, cuatrocientos cuarenta mil).
La Clínica San Fernando comenzó a recibir a los asegurados a partir del 2002 y han atendido a 280 pacientes; se encuentran pendientes de autorización 49 y otros 24 reciben atención. Los costos de atención en esta clínica oscilan aproximadamente entre los B/ 2,500 a B/ 3,000 por paciente.
Una visita a las instalaciones del servicio de Radioterapia del Oncológico permite verificar el equipo instalado: una amplia placa indica que el proyecto fue ejecutado por la Fundación Mar del Sur y la firma contratista es Electrónica Médica S. A. Fue inaugurado el 10 de marzo de 2003. Es considerada por los especialistas como una de las salas de atención más modernas de la región. Consta de dos aceleradores lineales, un simulador, un equipo de terapia superficial y un planeador de tratamientos. Se observan los manuales de control de calidad de braquiterapia, la guía para la implementación del programa de aseguramiento de la calidad, protocolos de braquiterapia, protocolos de controles clínicos terapéuticos, el protocolo de control de radioterapias con cesium, entre otros.
El equipo fue debidamente calibrado por expertos internacionales -especialistas de gran prestigio internacional - y se completó la etapa de licenciamiento (pruebas iniciales para determinar la calidad del equipo). El proceso de licenciamiento lo efectuó personal físico-médico panameño. En este proceso no participó ningún funcionario de la Dirección de Salud Radiológica de la Caja de Seguro Social.
De acuerdo con el Dr. Eloy Gibbs, quien desde hace 15 años se desempeña como director de Salud Radiológica de la Caja de Seguro Social, desde 1995 se ha advertido por escrito que el Instituto Oncológico Nacional no posee los protocolos adecuados ni la preparación del personal idóneo: físico- médicos.
Gibbs citó el informe de la entidad internacional de Energía Atómica que determinó que el equipo que se tenía sólo podía usarse con 4 bloques; sin embargo, se introdujo un quinto bloque y el manual no lo acepta, además se debe digitalizar en equis dirección. Aparentemente, pareciera que no habían leído el Manual de TPS, indicó Gibbs. Alguien adoptó otro procedimiento; el equipo no lo podía ejecutar y ocurrió el accidente. Según Gibbs, tanto la Clínica Paitilla como San Fernando cumplieron con sus manuales de procedimiento. El ION hizo su Manual de TPS post accidente; ahora tienen un TPS nuevo para trabajar con los aceleradores lineales: les hemos solicitado que redacten el manual de TPS.
Al respecto, el directivo mostró un voluminoso manual superior a las 250 páginas que fue preparado anteriormente y que es el que debe prepararse ahora; lo que el Oncológico entregó- como Manuales- son cuadros con valores de tolerancia. Esos no son procedimientos.
Anteriormente lo hicieron, advirtió Gibbs, pero del TPS viejo; necesitamos el nuevo procedimiento y hasta la fecha no lo han entregado.
Al ser interrogado sobre la posibilidad de trabajar conjuntamente para elaborar el nuevo manual, autoridades del Instituto Oncológico y departamento de Salud Radiológica de la CSS, Gibbs se limitó a contestar: "Anteriormente lo hicieron y está bien hecho". Otro problema señalado por Gibbs es que el Manual fue preparado por equis persona y cuando se le llamó para su sustentación -porque no fue él quien lo hizo, sino el encargado- no podía seguir el procedimiento porque ni conocía el equipo. Todo esto está documentado. Tanto el doctor Barés como Morales tienen copia del informe. ¿Por qué no lo podían hacer?
Gibbs se refirió a la Resolución No. 4 de 20 de enero de 2000 que indicaba los requisitos del perfil del físico médico con mayor rigurosidad. Según Gibbs la carrera de físico médico no se imparte a nivel de licenciatura, sino a nivel de maestría y doctorado. Posterior al accidente el Ministerio de Salud- y tomando en cuenta que no hay suficiente personal en la especialidad- se emitió la Resolución No. 309 de 7 mayo de 2003 que indica que el personal que trabaja como físico médico debe poseer- entre otros requisitos- con especialización en radioterapia: sus principales atribuciones son: " profesional dedicado a efectuar los cálculos físicos, calibraciones, planificación y planeamiento de los tratamientos e instalaciones, que deberá tener título universitario superior en ciencias básicas, preferiblemente física e ingeniería, mínimo en grado académico de licenciatura. Además deberá poseer entrenamiento práctico como físico médico en radioterapia clínica, por un período no menor de un año, en un centro nacional o extranjero y con la supervisión de un físico médico especializado".
Hay dos físicos en el Oncológico, con título de maestría, pero la radioterapia no es su especialidad, destacó Gibbs. Todo está documentado. Al ser cuestionado sobre los problemas de falta de personal idóneo en radioterapia, Gibbs destacó que hay personal nacional y extranjero con títulos idóneos que desean trabajar en el ION. Desconoce por qué no se les contrata.
"Yo sólo hago recomendaciones al director general de Salud. Todo está en manos del Dr. Barés", explicó Gibbs. "Si él lo exige, lo hacen, porque lo pueden hacer. Hay una rebeldía allá adentro", advirtió. Reconoció Gibbs que elaborar el manual de procedimientos demorará algún tiempo. ¿Cuánto? Dependerá de la experiencia de ellos. Gibbs confesó que todos le culpan a él por los problemas ocurridos a raíz del accidente. Al respecto mostró la carta (29 de julio de 2003) dirigida a las autoridades en las que indica "que es evidente la pertinaz persecución al departamento de Salud Radiológica por parte de funcionarios del Ministerio de Salud y del ION". La carta también solicita que sus tareas y responsabilidades regulatorias sean transferidas a otros funcionarios del Ministerio de Salud. Ante las dudas sobre su idoneidad profesional mostró la Resolución CT 70 de febrero de 1993, que certifica su Doctorado PHd (Radio Física Salud Radiológica).
Debo exigir calidad ya que si ocurre de nuevo un accidente ¿A quién llevarán preso? Me reprocharán haberles otorgado la licencia, sin contar con los requisitos técnicos.
Finalmente, Gibbs reconoció que hasta la fecha el Instituto Oncológico Nacional no tiene la licencia de autorización para brindar tratamiento a través de la unidad de cobalto que funciona en las antiguas instalaciones.
Familiares y pacientes del Oncológico aseguraron que la situación los obliga a adoptar medidas de fuerza para exigir su tratamiento antes de que sea demasiado tarde.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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