La Presidencia de la República rompió anoche su silencio en torno a la remodelación de la casa presidencial ubicada en Punta Mala, Península de Azuero, y afirmó que la mandataria Mireya Moscoso ha aportado de su bolsillo B/.98 mil para sufragar los gastos de reparación.
En un escueto comunicado de cinco puntos, leído por la vocera presidencial, Lissette Condassín, a eso de las nueve y media de la noche, se señala que la vivienda en mención es propiedad del Estado y está bajo la custodia de la Policía Nacional desde que fue abandonada hace 27 años por el Ejército de Estados Unidos, por lo que la gobernante decidió tomarla como casa de descanso.
El documento detalla que Moscoso gastó de su patrimonio B/.98 mil para construcciones y demoliciones, mientras que el Ministerio de la Presidencia ha aportado B/.8,622.90 pagados a la Plomería y Ferretería Tuti, B/.16,390.20 a almacén Agro Casa Ruiz y B/.26,581.07 a Agencias De Sedas.
La nota sale al paso a las interrogantes surgidas en torno a la procedencia de los fondos utilizados para las reparaciones de esta antigua casa y sostiene que la decisión se debió a que el Ministerio de la Presidencia no contaba con los fondos para sufragar los gastos en su totalidad.
Añade que el valor turístico, comercial y de investigación científica, además de su belleza que le permitiría ser utilizada para recibir y atender a personalidades que visiten el país, contribuyó a que se escogiera esta propiedad.
Según el comunicado las labores de rehabilitación consistieron en limpieza, pintura, reparación de pisos, baños y divisiones además de la instalación de una cerca y de un sistema de acueducto.
Destaca también que este inmueble fue escogido debido a que en esta área creció la presidenta Moscoso y por lo tanto guarda recuerdos imborrables de su niñez.