Al ritmo de la música vernacular panameña, interpretada por la Sinfónica Juvenil Iberoamericana, fue inaugurada ayer la X Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de Iberoamérica, que tiene como lema "Unidos por la Niñez y la Adolescencia, Base de la Justicia y la Equidad en el Nuevo Milenio", con la participación de 21 de los 23 gobernantes que se esperaba que asistieran.
Ante la inasistencia del presidente peruano, Alberto Fujimori, el mandatario Fidel Castro se convirtió en el centro de atracción de esta Cumbre, al igual como ha pasado en encuentros anteriores de similar magnitud.
Castro centró su discurso en las alarmantes cifras de desnutrición, pobreza y falta de acceso a los servicios básicos de salud que golpean a los niños Iberoamericanos y elogió el sistema político de más de 40 años, que en su país mantiene promedios mucho más positivos en comparación con la realidad de América Latina y el Caribe.
"Si América Latina y el Caribe fueran similares, a 6.4 por cada mil nacidos vivos en el primer año de vida, y a 8,3 de 0 a 5 años, alcanzada por la hostigada Cuba aislada, y sometida a una implacable guerra económica durante más de 40 años, casi 400 mil niños habrían sobrevivido cada año; el 99.2% tendría cobertura de educación preescolar; el 99.9% se estaría matriculando en las escuelas", sentenció Castro.
Sostuvo que la experiencia ha demostrado que con pocos recursos se hace mucho y es lamentable porque la situación de la infancia no es igual en cada uno de los países.
"A pesar de los avances alcanzados en las últimas décadas, gracias en parte a las iniciativas promovidas sobre el tema y los tenaces esfuerzos de la UNICEF, la OMS y otras instituciones de Naciones Unidas, con mayor receptividad y apoyo de los gobiernos nacionales, la realidad que están viviendo los niños de América Latina es evidentemente dramática", acotó Castro.
En tanto, la presidenta Mireya Moscoso advirtió que los países pobres con economías dependientes están supeditados a las potencias, tanto en aspectos geopolíticos como económicos y comerciales.
Argumentó que la pesada deuda externa les impide invertir en desarrollo humano sostenible.
"Tenemos que enfrentar condiciones a nuestras exportaciones, exigencias de calidad y producción, y críticas a nuestras políticas fiscales", señaló Moscoso.
Puntualizó que es necesario que el mundo cambie las reglas del juego de la economía mundial y enfrente unido la deuda externa, como único medio viable para enfrentar de manera exitosa, el tema de la pobreza que afecta principalmente a la juventud.
En una tarima en cuyo fondo ondeaban las 19 banderas de los países Iberoamericanos y las dos de la Península Ibérica, los 21 dignatarios fueron escoltados por miembros de la Academia de Oficiales.
En ese escenario, donde resaltó el logo de la Cumbre, confeccionado con flores blancas, rojas y azules, Moscoso reiteró que únicamente cambiado al ser humano será posible acabar con la violencia, erradicar el SIDA y el consumo de droga, distribuir más equitativamente las riquezas y en fin, vivir en paz.
Detalló que los gobiernos han invertido sumas multimillonarias que se han aplicado con enormes sacrificios fiscales y políticos, pero que han permitido que niños y niñas vivan mejor.
Según Moscoso, grandes han sido los logros de las Cumbres Iberoamericanas en tema de la gobernabilidad y la democracia, se ha conseguido el reconocimiento de los derechos de niños y niñas, y avances importantes para erradicar enfermedades que antes diezmaban a las poblaciones infantiles. Además, ha mejorado la nutrición y la educación, y bajado significativamente los índices de analfabetismo.
"Antes de cambiar la mentalidad y comportamiento del adulto, debemos reformular los criterios de formación de los jóvenes. Estoy segura que este camino nos brindará más logros, en menor plazo", sentenció la gobernante.