El Panamá América
La presidenta de la República, Mireya Moscoso, advirtió ayer que pondrá en venta la Casa Presidencial de Punta Mala para acabar con el "morbo" que existe en torno a esta residencia, mientras que el ex mandatario, Ernesto Pérez Balladares, la acusó de hacerse la "mosquita muerta", sin embargo, utiliza este inmueble para "francachelas y parrandas".
Moscoso calificó como un "absurdo y una tontería" que El Panamá América le haya solicitado efectuar una cobertura periodística en la Casa Presidencial, cuando por razones de seguridad el acceso es restringido.
"Es absurdo y quisiera preguntarle a ustedes si alguna vez pidieron ir a la casa de Pérez Balladares, yo creo que nunca, y así se le mandó la nota a El Panamá América que por razones de seguridad está restringida", acotó Moscoso.
Agregó que si los periodistas alguna vez dicen que quieren visitar la parte superior del Palacio de Las Garzas se le dirá lo mismo, porque es la seguridad del Presidente de la República, pero no tengo ningún inconveniente y tampoco se esconde nada.
"Pero pareciera que hay un morbo y si esto sigue así se pondrá Punta Mala a la venta, no tengo ningún interés, porque hay muchos bienes de la Policía Nacional, y eso incluye Punta Mala, que van a ser rematados el día de mañana para ayudar a la Policía", sustentó Moscoso.
El diario El Panamá América intentó ayer a través de un recorrido aéreo efectuar una fotografía de la Casa de Punta Mala, sin embargo, la Dirección de Aeronáutica Civil (DAC) estableció como perímetro de seguridad una distancia de 2.5 millas y 3 mil pies de altura, que impidieron realizar la cobertura.
Según el subdirector administrativo de la DAC, Abraham Bárcenas, estos perímetros de seguridad son normales porque igual existían en torno a la residencia del ex mandatario Ernesto Pérez Balladares en Punta Barco.
"Estas son medidas de seguridad normales establecidas por el Sistema de Protección Institucional para garantizar la protección de los presidentes", planteó Bárcenas.
Las declaraciones de Moscoso fueron refutadas inmediatamente por su antecesor Ernesto Pérez Balladares, quien aclaró que a diferencia de Punta Mala, la casa de Punta Barco es propiedad privada de él y fue construida con su dinero.
De acuerdo con el exmandatario, Moscoso realiza fiestas en esta instalación desde los jueves de cada semana.
Pérez Balladares señaló que el pueblo tiene derecho a conocer qué se hizo en Punta Mala porque es un bien del Estado y argumentó que si la residencia fue remodelada debe mantenerse como bien público para recibir a personalidades.
Pérez Balladares acusó a Moscoso de querer engañar constantemente al pueblo panameño haciéndose pasar por una "mosquita muerta" y no lo es.
"Yo considero que la residencia es del Estado y los cheques que presentó son tan mentira como los recibos y cheques que presentaron para la compra de los relojes Cartier que también fueron comprados con dinero del Estado", precisó Pérez Balladares.
Apuntó que no es potestad de la jefa del Ejecutivo vender la residencia, sino del Ministerio de Economía y Finanzas, si es que tiene algún criterio propio para decir qué hacer con bienes del Estado.
Detalló que la Contraloría debe informar al pueblo panameño y la Asamblea Legislativa tiene que pedirle cuenta "a estos señores" de cómo se hizo esa casa, qué se uso y en qué beneficia al pueblo panameño.
Moscoso acudió anoche a la fiesta de cumpleaños del primer vicepresidente Arturo Vallarino, pero no quiso contestar a Pérez Balladares asegurando que estaba afónica.
Sin embargo, Vallarino sí salió en su defensa y dijo que es falso que en la Casa Presidencial se esté despilfarrando dinero del Estado o que se libe licor los fines de semana. Indicó que sólo se come en el lugar cuando Moscoso los invita.
Vallarino lamentó que Pérez Balladares haya olvidado su jerarquía de ex mandatario y haya opinado sobre algo que ya ha quedado claro. Agregó que los fines de semana Moscoso en vez de irse a celebrar a la Casa Presidencial, como asegura Pérez Balladares, realiza giras de trabajo por el interior del país. Sobre el calificativo de "mosquita muerta" que le endilgó Pérez Balladares a Moscoso, Vallarino manifestó que será el pueblo el que decidirá si esto es así o no.