Washington- Cuando se reúnen jefes de Estado hay momentos en que se apartan de la agenda formal dejando los grandes temas del mundo desplazados por lo humano y lo ameno. A veces es así como se entablan lazos personales capaces de abrir el camino a mayores entendimientos de nación a nación.
Esto puede haber ocurrido durante el encuentro entre la presidenta Mireya Moscoso y su homólogo estadounidense, Bill Clinton, cuando resaltó que ambos comparten una pasión por áreas rurales, el activismo político y los problemas de los sectores más necesitados.
Más que nada, los dos mandatarios encontraron puntos en común en lo que respecta a sus orígenes sociales y sus principios políticos, según algunos funcionarios que asistieron a la reunión en la Casa Blanca el martes al mediodía.
La reunión de poco más de media hora también tuvo momentos de hilaridad.
Evocando el buen humor de Clinton, el canciller José Miguel Alemán, recordó su discurso durante un almuerzo en la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en septiembre, en el que el mandatario pidió disculpas a los diplomáticos extranjeros por las incomodidades que sufrían porque cada vez que él venía a la ciudad, la policía cerraba la calles adyacentes a la ONU creando enormes embotellamientos de tráfico.
"Yo le manifesté que había encontrado muy interesante lo que él contó en el almuerzo que se dio en las Naciones Unidas, a la que fue junto con el secretario general de ese organismo, en el sentido de que le pedía disculpas a todos los diplomáticos, porque cada vez que él viajaba a Nueva York incomodaba el tráfico y le hacía la vida imposible a la gente, pero que Dios era muy sabio y que Dios lo iba a hacer pagar a él en carne propia esta incomodidad que había causado, porque él iba a ser residente de esta ciudad".
Clinton, según uno de los presentes, se río a carcajadas cuando Alemán le repitió sus palabras. "Muy pronto yo también sufriré con ustedes cuando tenga mi casa aquí y mi esposa sea su senadora y que yo tendré la ventaja de escribirle a mi senador para quejarme por el tráfico".
Eso dio pie a que se refiriera a la campaña de Hillary, su esposa, que se ha postulado como candidata demócrata al Senado para el Estado de Nueva York contra el alcalde republicano de la ciudad, Rudi Giuliani.
"Precisamente Hillary estaba en Nueva York en cuestiones de la campaña", nos dijo Clinton, continuó Alemán. "Nos contó que Hillary una noche por semana dormía con una familia del estado de Nueva York y lo llamaba a él a la Casa Blanca y él conversaba con esa familia.
"Incluso le dijo a la presidenta que era muy importante no dejarse encerrar por los corrillos del poder, que ella debería salir de la capital semanalmente. A lo cual nosotros le respondimos que todos los sábados la presidenta con su gabinete se trasladan a lugares marginados y hacen trabajos comunitarios".
"El le manifestó a los otros que estaban allí que "esa es una mujer muy inteligente. En cierta forma, pues hay muchas coincidencias entre la presidenta Moscoso y el presidente Clinton", anotó el canciller.
"En lo siguiente, los dos nacieron en pueblos rurales muy pequeños, los dos vienen de familias relativamente pobres, a los dos se le murieron los padres. El padre del presidente Clinton murió inclusive antes de que la madre diera a luz, el padre de la presidenta Moscoso murió siendo ella una niña todavía y los dos hacen mucho énfasis en el enfoque del gobierno hacia la ayuda de los sectores marginados".
Los panameños también encontraron tema común en el origen rústico de Arkansas con las regiones rurales panameñas, que salió a relucir cuando Alemán y el asesor presidencial Mario Galindo felicitaron a Clinton por sus botas de cuero tipo texano.
"El presidente lucía unas botas de vaquero del Oeste muy bonitas, muy espectaculares", recordó Alemán en una conversación con este corresponsal, "y yo le manifesté que varios de los presentes, incluyendo la presidenta, teníamos un gran amor por el interior del país y la equitación, incluyendo el asesor Galindo y que yo no podía dejar concluir la reunión sin admirar sus botas y preguntarle si eran de Arkansas.
"Entonces él muy orgulloso, levantó su pie y nos comentó que es una bota de cuero de avestruz, y de cocodrilo que le habían regalado, creo que el presidente de Air New Zealand, pero que no eran animales que se sacrificaban, sino que eran de animales enfermos y solo les quitaban el cuero después de muertos.
"Así que las botas eran "politically correct", concluyó el canciller usando la frase que se aplica a aquellos políticos que están a la usanza del día, o sea que adaptan sus declaraciones a lo que está más bien de moda en los círculos progresistas.