Mientras la Oficina Nacional para la Atención de Refugiados (ONPAR) desconocía ayer el nuevo éxodo masivo de desplazados colombianos, la oficina de Atención Legal Alternativa de Panamá (ALAP), convocaba a organizaciones humanitarias para unir esfuerzos a fin de llevar ayuda al área.
Ricardo Castillo, de ALAP, confirmó que llegaron más desplazados la noche del sábado a Darién y que éstos informaron que vienen muchos más por una trocha desde Salaquí, en Colombia, hasta Punusa en la provincia darienita.
Indicó que en los próximos días realizará una gira hasta Punusa para llevar alimentos, ropa y otros enseres a los hombres, mujeres, niños y ancianos que recorrieron la trocha para salvar sus vidas. Se conoció que muchos de ellos hicieron el trayecto en mulas.
Por su parte, el Vicariato de Darién también se unirá a la ayuda, que será dispensada desde Boca de Cupe, último poblado donde existe presencia policial panameña.
La situación en el área es crítica, tomando en cuenta que ya habitan en Punusa y poblados cercanos unos 175 desplazados, que están incomunicados y que no pueden desplazarse hacia comunidades más cercanas y seguras, porque no cuentan con el estatus de refugiados. Colombianos como panameños se alimentan sólo con plátano hervido y animales del monte.