Nación

Muerte acecha a taxistas

En los últimos homicidios registrados ha quedado evidenciada la saña de los autores.


CUATRO taxistas, en lo que va del año, han pagado con su vida salir a buscar el sustento honradamente.
Eso revelan las estadísticas de la Policía Técnica Judicial (PTJ).
"Uno sale, pero no sabe si regresará", cuenta uno de ellos. Ahora ésta, es definitivamente una profesión peligrosa.
El tema tiene antecedentes. De 1989 a la fecha, la Unión Nacional de Bases Taxistas y Transporte Público (UNBATTP) ha perdido a 16 conductores, quienes han sido asesinados en manos de menores. Son 8 mil 519 los afiliados.
El último caso se registró la semana pasada cuando un taxista de la UNBATTP fue asesinado a cinco tiros en Cerro Batea, San Miguelito.
Panamá América conversó con Trini Almanza, quien tiene 10 años como taxista. Él fue víctima de los maleantes.
Lo que contó es aterrador. Dice que con un cuchillo casero le cortaron parte de una oreja y le rompieron el ojo derecho. No es la primera vez que le ocurría algo igual, pues a cada rato le roban.
A Almanza lo encontramos en las oficinas del Ministerio Público en Arraiján, mientras se disponía a poner la denuncia del caso.
Las huellas de las heridas todavía se observaban en su cuerpo.
Todavía recuerda que como pudo, logró defenderse y quedarse con un cuchillo que se le cayó a los malhechores.
Todo empezó cuando recogió a los supuestos pasajeros en Residencial Altamira, rumbo hacia la barriada La Constancia y llegando a la garita le colocaron un arma en el cuello y le exigieron que les diera el dinero. Eran sólo B/.5.
La resistencia de Almanza fue el detonante para que los sujetos lo apuñalaran. Intentaban hundirle el cuchillo en el ojo y cortarle el cuello, pero por el forcejeo, no lograron su cometido.
"Las autoridades deben resolver esos casos porque las piqueras del área nos hemos reunido, pues no se agarra a nadie. Estoy pensando dejar el trabajo, porque no hay seguridad", adelantó este humilde trabajador.
Las historias son muchas. Erick Arroyo, un transportista de más de 20 años, pasó por el dolor de perder a su tío, también taxista, hace año y medio.
Se llamaba Antonio Pimentel y lo asaltaron y lo mataron de dos balazos en la cabeza frente a la Universidad de Panamá.
Por eso Arroyo todos los día, antes de salir de casa, se encomienda a Dios para que lo proteja y nada le pase.
Su temor no es infundado. Este taxista narró que hace seis años le robaron B/.34.
"Le dije al ladrón que no se ensuciara las manos con mi vida y me diera la oportunidad de vivir. Yo le dije que le daba mi carro, pues mis cuatros hijos dependían de mí", señala.
Afortunadamente Arroyo vivió para contarlo.
Trini Almanza está preocupado porque cree que "está vivo de milagro".
Sabe que lo que le pasó podría repetirse y por eso pidió a las autoridades que tomen cartas en el asunto lo antes posible.
Recientemente Panamá América conversó con el teniente Rolando Bonilla, del Grupo de Apoyo al Servicio (GAS).
El uniformado dijo que la percepción de inseguridad se puede deber a lo no visualización de los policías por parte de la ciudadanía, incluso, señala que "no tienen la capacidad para cubrir cuadra por cuadra caminando y para eso existe la ronda policial".
Indicó que en varias avenidas se trata de cubrir cinco cuadras y toma mucho tiempo hacerlo a pie.
"Nosotros no hacemos puestos fijos, sino que se cubren hasta 20 manzanas caminando o en carro policial", manifiesta.
Hace unos días los taxistas realizaron una caravana hasta la Asamblea para exigir que se modifique la Ley 40 y así, incrementar las penas a los menores.
"Un taxista recoge aproximadamente entre B/.35 y B/.40 diarios, pero entre costo de operación y combustible se van hasta B/.22. Deben trabajar más de 12 horas para hacerle frente a la casa", según dijo el conductor Erick Arroyo.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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