El ministro de Gobierno y Justicia, José Raúl Mulino, denunció que los organismos de derechos humanos de la Naciones Unidas en Panamá no contribuyen a resolver el problema de los inmigrantes ilegales extracontinentales. “Panamá tomó la decisión de no brindarle asilo a estos ciudadanos”, advirtió.
Aclaró que “si se concede la medida, entonces inundarían el país”.
La queja del titular de Gobierno y Justicia se basa en que estos organismos no permitieron a Panamá fletar un avión para devolver a los extracontinentales, pero tampoco presentaron ninguna alternativa o posible solución al problema.
Mulino, en declaraciones a TVN, reconoce que “se trata de víctimas del tráfico internacional de humanos”, las cuales en su mayoría son dejados a la intemperie sin ningún documento.
Explicó que en los albergues migratorios existen unos 250 inmigrantes extracontinentales y descartó que sean un peligro para el país, al tiempo que destacó que entre ellos hay personas con un alto nivel de educación.
En su mayoría ingresan al continente por Brasil, y tienen como destino final Canadá o los Estados Unidos.