Marco Manjarrez, sindicado por el asesinato de monseñor Jorge Altafulla, aseguró ayer durante su comparecencia al Hospital Santo Tomás, que hay quienes no quieren que se conozca la verdad en este caso y aseguró que se encuentra tranquilo.
"La gente no quiere saber la verdad y prefiere vivir en la ignorancia en este caso", dijo, y añadió que tarde o temprano saldrá a relucir todo durante el proceso penal que instruye la Fiscalía Tercera Superior.
El reo, escoltado por agentes de la Policía Técnica Judicial (PTJ), acudió ayer al Santo Tomás para someterse a un encefalograma con el fin de determinar si éste mantenía alguna dolencia cerebral que le impidiera enfrentar un juicio.
El fiscal tercero superior, Rolando Rodríguez, señaló que esta es una prueba solicitada por la defensa de Manjarrez y que se le concedió en estricto cumplimiento de la ley y del derecho.
Rodríguez explicó que las pruebas psicológicas practicadas a Manjarrez pretenden establecer si el reo es imputable para enfrentar un jurado de conciencia. También aseguró que hasta la fecha no ha tenido mayores dificultades con el sindicado.
En tanto, el abogado Rafael Rodríguez, representante legal de Manjarrez, manifestó que su cliente dirá toda su verdad durante la audiencia y que será en ese momento cuando la comunidad conocerá con exactitud las circunstancias que llevaron al joven a cometer el homicidio.
Planteó que no pretende eliminar la responsabilidad de Manjarrez en el hecho registrado en la Iglesia de Guadalupe, pero que existen situaciones críticas que lo llevaron a un estado de crisis en donde la única salida fue agredir al sacerdote.
Trascendió que Manjarrez será trasladado de la sede de la PTJ a las instalaciones de la Dirección de Información e Investigación Policial (DIIP), en donde estará en una celda de máxima seguridad y alejado de otros reos.