Colosales intereses se barajan alrededor del transporte de valores del Banco Nacional (BN). Se trata de un negocio redondo que favorece a la empresa Brinks, por un lado, y de la presencia, nada lejana, de un poderoso e influyente arnulfista, por el otro.
Este diario tuvo acceso a un cruce de cartas donde se empina la cima del problema: ¿Es la Brinks una empresa que lucra a expensas del BN, con ganancias aseguradas, sin competencia, gracias a que el servicio que da transportando valores, nunca fue a concurso desde la dictadura militar?
¿Es la Brink"s una "empresa privada" como se alega en el BN, a pesar de que allí mismo reconocen que el 51 % de las acciones de esa compañía es de esta entidad bancaria estatal? ¿Es una "empresa privada" aunque el BN reconozca tener el control de la Junta Directiva de esa sociedad?
A mediados de este año, Brink"s dio por terminado un contrato para transporte aéreo con una empresa, aduciendo razones económicas, pero poco después se supo que tal concesión quedó en manos de una empresa que utiliza un avión de otra presidida por un arnulfista influyente en el BN.
¿Estamos frente a negocios redondos cobijados por el Estado?