"No queremos que en nuestro país entren ni ladrones ni corruptos", advirtió ayer Otto Reich, enviado especial del presidente George W. Bush para Latinoamérica.
En su español perfecto, y como todo un diplomático, por más preguntan que se hicieron, evitó hacer comentarios específicos sobre casos de corrupción en Panamá.
Es más, el enviado especial de la Casa Blanca para asuntos del Hemisferio Occidental, dijo que su país había empezado una guerra contra la corrupción y el terrorismo. Sin embargo, especificó que no le corresponde calificar a países.
Reafirmó que EU ha comenzado a suprimir la visa a los corruptos. También decomisan sus bienes y cuentas bancarias para devolverlas a sus países de origen, como parte de la política anunciada por Bush el 12 de enero en la cumbre presidencial celebrada en Monterrey, México.
Reich indicó que como parte de la lucha contra la corrupción, EU mantiene convenios de cooperación con los países de esta región, aunque algunos no los aplican tan fuerte como es debido.
Las palabras de Reich se dieron en una conferencia ante empresarios en un hotel de la localidad, en la que figuras políticas no desaprovecharon el momento para captar la atención de las cámaras y fotografiarse con el funcionario norteamericano.
También se reunió con la mandataria Mireya Moscoso, con quien abordó asuntos bilaterales, el tema de las negociaciones del Tratado de Libre Comercio (TLC), y el posible establecimiento de un Centro de Embarque (Home Port) en Panamá.
Mencionó que el TLC es un acuerdo económico, pero no se puede llevar a cabo un intercambio comercial libre si no existen "medidas transparentes". En este punto anotó temas como la eficiencia en las aduanas y el de disputas comerciales.