El análisis de necropsia realizado al cuerpo de la niña Lisbeth Mendoza, de 8 años, no reveló señales de abuso sexual, según el director del Instituto de Medicina Legal, Vicente Pachar.
Dijo que los exámenes macroscópicos no evidenciaron que hubiese sufrido abuso sexual y que su deceso se debió a un trauma en la cabeza.
Las autoridades tienen bajo arresto a un sospechoso, quien mantiene antecedentes penales.
El cuerpo de la menor fue encontrado en un matorral en Cerro Azul.